La contingencia sanitaria por el Covid 19 provocó un informe de gobierno municipal diferente. El segundo ejercicio de rendición de cuentas de la edil, Claudia Rivera Vivanco tuvo como sede el Patio de Palacio Municipal, en donde se instaló el cabildo ajustándose a las medidas de sana distancia que exige la pandemia, con un público de 70 personas, en el que fueron más evidentes las ausencias que la presencia de autoridades, representantes de organismos o rectores.

Entre los invitados destacó la presidenta del Consejo Nacional de Morena, Bertha Lujan; la senadora, Nancy de la Sierra y el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, José Ignacio Alarcón Rodríguez Pacheco, además de la madre y hermanos de la edil, que arribaron en grupo al evento, al igual que los regidores del denominado G5.

Ataviada con un vestido blanco con grecas, aretes de perla, cabello recogido y tacones discretos, la presidenta municipal, Claudia Rivera Vivanco comenzó la sesión de cabildo y escuchó los posicionamientos que emitieron los representantes de las distintas fuerzas políticas que lo integran.


Primero fue el turno de Silvia Tanús Osorio, la única cabildante emanada del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que remarcó los pendientes de la administración, en materia de obra pública y servicios, pero sobre todo calificó de “torpe” la atención dada a la contingencia sanitaria debido a las irregularidades y falta de transparencia con que se realizaron distintos programas sociales.

“La solución del ambulantaje, la inseguridad, la falta de obra pública, la mala calidad en cuanto al bacheo, la limpieza en nuestras calles y avenidas y en general en todos los servicios que por ley debe prestar el ayuntamiento cada vez es peor”, sentenció.

Enseguida, Enrique Guevara Montiel, coordinador de la fracción del Partido Acción Nacional (PAN) calificó al gobierno de Rivera Vivanco como “dos años perdidos para Puebla”, recriminó que haya 1,700 millones de pesos del presupuesto sin gastar y que no se hayan consolidado las obras comprometidas para el 2020, como la remodelación de la Central de Autobuses de Puebla (CAPU) y la construcción de una base policial, que de paso serviría para dignificar el mercado Unión.


“Este gobierno habla mucho y no hace nada. Queda confirmado que no es lo mismo ser activista que autoridad. Hace un año se justificaron por la falta de experiencia y por las herencias del pasado.

A dos años de distancia ¿Cuáles son los pretextos?”, sentenció. En su turno, Patricia Montaño Flores, representante de la coalición Juntos Haremos Historia defendió que hay quienes no toleran que una mujer, académica y activista como Claudia Rivera Vivanco lleve las riendas del gobierno municipal y termine con viejas prácticas del pasado, como la construcción de obras faraónicas.

Rivera aguantó las críticas, aplaudió cada intervención y cuando llegó su turno para presentar el segundo informe de su gestión se tomó tiempo para responder a cada señalamiento, siempre argumentando que ser mujer, joven y de izquierda son las características de su gobierno, mismo que está inspirado en su líder nacional, Andrés Manuel López Obrador.

Centró su discurso en la defensa de la autonomía municipal y reiteró al gobernador, ausente total en el evento ya que no emitió mensaje alguno siquiera de forma virtual, que está dispuesta a colaborar pero no a subordinarse como si lo hizo en el pasado el ex edil panista, Eduardo Rivera con el entonces gobernador, Rafael Moreno Valle, permitiendo la privatización del agua y el retiro de policías de la ciudad.


También aseguró que no atenderá las recomendaciones de negociar con sus críticos, ni siquiera con los de su misma fuerza política, el G5, a quienes les dijo que no solo fallaron al proyecto de gobierno al cual fueron convocados, sino a la ciudadanía.

Rivera Vivanco repasó logros en materia de seguridad, atención a la contingencia sanitaria por el COVID19, apoyo a cultura y a las juntas auxiliares, pero también aclaró el proyecto de rehabilitación del Centro Histórico reprochando que quienes lo critican “seguramente no caminan la ciudad”.

Los aplausos y porras lanzados a la edil, se vieron interrumpidos a medio discurso cuando regidores del G5 levantaron pancartas en donde se leía ¡No a la reelección!, ¡No más baches!, además de críticas hacia los programas sociales implementados durante la pandemia, de los cuales aseguraron “no hay padrón”. La alcaldesa concluyó su intervención mientras algunos de los asistentes aplaudían y le gritaban ¡No estás sola, no estás sola!

Para ese momento, los regidores Rosa Márquez Cabrera, Martha Ornelas Guerrero, Libertad Aguirre Junco, Edson Cortes Contreras, José Luis Gonzales Acosta y Roberto Eli Esponda se retiraron del palacio municipal. El bloque del G5 calificó como “un monologo” lo presentado por la edil.

“Escuchamos una serie de mentiras por parte de la presidenta municipal, no hay servicios públicos, no hay inversión, no hay un plan concreto para la reactivación económica”, reprochó el regidor, José Luis Gonzales Acosta en entrevista con medios de comunicación.

En el patio del Palacio Municipal, concluyó la sesión solemne tras la lectura de la respuesta oficial por parte del síndico, Gonzalo Castillo, no sin antes un último llamado a la unidad por parte de la presidenta. “Nos necesitamos, somos parte de la misma familia, no somos enemigos, Puebla nos necesita”, dijo para luego repartir rosas blancas, el color que simboliza la paz, entre los integrantes del cabildo que permanecían en la sesión y los seis lugares vacíos, a los que se dirigía su llamado a la unidad.