Para comprar un chicle podemos invertir desde 50 centavos hasta dos pesos, sin embargo, esto último es lo mínimo que invierten los gobiernos para retirarlo del mobiliario público, banquetas y monumentos históricos en donde, equivocadamente, hay quienes lo pegan para desecharlo.

En Puebla capital, un campo de fútbol de chicle ha retirado el Organismo Operador del Servicio de Limpia (OOSL) de la vía pública, donde los peatones, sin remordimientos, tiran o pegan la goma que mascan.

De acuerdo con los datos proporcionados por el OOSL a URBANO, durante el último año se retiraron 7 mil 396 metros cuadrados de chicles, es decir una superficie similar a la que ocupa el estadio Cuauhtémoc, según informó recientemente el OOSL.

Para realizar estas labores de limpieza, se usa una maquina de vapor especial, que tarda al menos 20 segundos en desprender un chicle del espacio púbico.

Así que, los costos y la inversión de tiempo ya mencionada, podría ahorrarse si quienes gustan del chicle optaran por la forma mas recomendada para deshacerse de él, que es envolverlo en un trozo de papel y depositarlo en un bote de basura.

Otro dato importante:
los chicles que se dejan en el espacio público  representan un foco de contaminación para la sociedad, sobre todo ahora que existe una pandemia por el Covid-19.

También dañan el recubrimiento de edificios o monumentos históricos y representan un peligro para las aves, ya que al confundirlo con alimento tratan de ingerirlo y mueren.