La primera temporada de Big Little Lies terminó con el mejor final posible, o eso parecía. El marido maltratador del personaje de Nicole Kidman, al que habíamos visto golpearla y vejarla durante siete capítulos, era empujado por las extensas escaleras que terminaron con su vida. Para siempre. Aquella escena se tradujo en suspiros de alivio y aplausos de sus seguidores, que celebramos que no volvería poner la mano encima a Celeste. Ahora bien, ¿y si que él no esté no es la solución definitiva? ¿Cómo va a seguir esta mujer adelante? ¿Desaparece con el cadáver de su verdugo el dolor?

A todas estas preguntas trata de responder la segunda tanda de episodios de la serie de HBO ganadora de ocho Premios Emmy y cuatro Globos de Oro. Precisamente los intérpretes de la trama más estremecedora de la ficción, la citada Kidman y Alexander Skarsgard hicieron doblete, junto a Laura Dern, que da vida a una de las madres del colegio al que acuden los hijos de las protagonistas. En lo nuevo de la ficción se suma -y lidera las apuestas para esta temporada de galardones- la ganadora de tres Óscar Meryl Streep.

La célebre actriz aterriza en Monterrey para encarnar a la madre del recién fallecido, abuela de tres nietos huérfanos de padre. Su llegada irrumpirá en la vida de las cinco artífices de la muerte, que lucharán por mantener su secreto a salvo, aunque acechadas por la culpa, la sospecha, la ira e incluso la nostalgia.

Pero a la vez introduce un punto de vista en el que resulta perturbador situarse: ¿cómo se asimila la noticia de que tu hijo maltrataba a su mujer y tuvo un hijo con otra fruto de una violación? Por supuesto, la verdad no le va a llegar de una bandada. Ha viajado al pueblo costero en busca de respuestas, pero no será capaz de hacer las preguntas correctas desde el primer momento, ni le darán lo que necesita.

La primera temporada se basó en la novela homónima de Liane Moriarty, que sigue ejerciendo de productora ejecutiva. David E. Kelley por su parte, repite como guionista.

¿Qué hay después de la muerte de tu maltratador?

“Era mejor madre cuando estaba él”, recita Celeste en una de sus visitas a la terapeuta que mantiene de la primera temporada. El personaje de Kidman sigue acudiendo a consulta para entender cómo se siente y cómo seguir adelante con su vida. Abrumada por las emociones, está claro que la muerte de Perry no ha significado el final de todo el drama. El trauma ha quedado impregnado en sus moratones y cicatrices, tanto internas como externas.

Hay algo que domina su cabeza y corazón. Siente que le echa de menos, duda de si quizás merecía las palizas que recibió. Pero al imaginarse a su mejor amiga, Madeleine (Reese Witherspoon), en su piel recibiendo las patadas y puñetazos, su percepción cambia por completo.

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