En su primer largometraje después de terminar su participación en el Universo Cinematográfico de Marvel como Capitán América, Chris Evans lidera una misión encubierta en África. Los fans tienen muy buenas razones para dar una oportunidad a la película.

Y aunque The Red Sea Diving Resort no es una película perfecta, esta nueva producción original  de Netflix es recomendada por los que ya la vieron.

Sin embargo, en Twitter criticaron la poca sutileza con la que se narran algunas cosas y por los lugares comunes de los que abusa en más de una ocasión su director y guionista,
Gideon Raff (Prisoners of War, Homeland).

Pero este thriller de espionaje también tiene muchos puntos a favor. Para empezar está basado en hechos reales y nos cuenta la historia de un grupo de agentes del servicio de inteligencia israelí Mossad que a principios de los ochenta operó un hotel en la costa de Sudán como tapadera para poder sacar del país a refugiados judíos etíopes y que pudieran así llegar hasta Israel.

Chris Evans interpreta en el film a Ari. La primera vez que lo vemos está haciendo flexiones para matar el tiempo y son muchas las ocasiones en las que esta película se encargará de mostrarnos la forma física (o los músculos) que Evans conserva post Avengers: Endgame. Su Ari es un adicto al trabajo peligroso que cumple con todas las características del protagonista de acción ideal: atractivo, comprometido con la causa, incapaz de cumplir órdenes, tierno de corazón, tozudo, impulsivo y por supuesto con una vida personal completamente disfuncional.