Ahora que la cuarentena por COVID-19 ha metido a sus casas a miles de personas en todo el mundo, BBC News hizo un recuento de los grandes del arte y la ciencia que, en el confinamiento lograron la inspiración.

El físico, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés Isaac Newton en 1665 durante el aislamiento por la Peste Bubónica, en la granja familia,  descubrió la idea clave para la teoría de la gravedad. Fue un período muy intenso de descubrimientos, entre los que destaca la ley del inverso del cuadrado de la distancia en la gravitación.

Otro que se inspiró en medio del confinamiento fue el poeta y escritor Giovanni Boccaccio durante la Peste Negra en Inglaterra que afectó en 1348 y que devastó a Europa, pues casi 60% de la población falleció. En su refugió de la campiña toscana, escribió "El Decamerón"

William Shakespeare, dramaturgo, poeta y actor inglés, estuvo marcado por la peste. Su vida comenzó en el apogeo del primer gran brote isabelino en 1563-4, cuando la enfermedad acabó con una cuarta parte de la población de Stratford-upon-Avon, su lugar de nacimiento.

En febrero de 1564, probablemente por primera vez en la historia de Inglaterra, fueron prohibidas las representaciones de obras de teatro debido a la epidemia. Londres, la ciudad a la que Shakespeare se mudó de la década de 1580, fue arrasada repetidamente por brotes de pestilencia, y las normas dictaban que cuando las muertes llegaran a 30 por semana, las funciones de teatro cesaban.

En la cuarentena por el brote de 1606 creó su mejor obra,  "El rey Lear" que fue presentada el 26 de diciembre de 1606 frente al rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia.
manos.

El pintor y grabador noruego, Edvard Munch y Schiele al final de la Primera Guerra Mundial un nuevo horror al propagarse un virus aterrador que mataría a entre 50 y 100 millones de personas: la pandemia de gripe de 1918,  también conocida como la gripe española.

En Viena, Austria, un acongojado artista llamado Egon Schiele pintó a una de esas víctimas, en su lecho de muerte: su ídolo, mentor y amigo Gustav Klimt, el pintor simbolista y líder del movimiento modernista de la secesión vienesa. Ese mismo año, por la pandemia, Schiele perdió también a su esposa Edith, que estaba embarazada de su primer hijo.

Aunque desesperadamente enfermo y afligido, Schiele trabajó en una pintura que representaba a una familia que nunca llegaría a existir: la suya. Su obra "La familia", que no pudo terminar pues murió a los 28 años pocos días después de su esposa, es considerada por muchos como un conmovedor testimonio de la crueldad de la enfermedad.

Así como en Austria, en otras partes del mundo, grandes artistas, músicos, escritores murieron, algo de lo que el noruego Edvard Munch no solo fue testigo. Munch, a quien probablemente conoces por su icónica obra "El grito", contrajo la enfermedad a principios de 1919.

Tan pronto como se sintió físicamente capaz, tomó sus pinceles y pinturas y comenzó a capturar su estado físico. Su "Autorretrato con gripe española" lo muestra con la cara demacrada sentado frente a su cama de enfermo sin hacer.

Envuelto en una bata y una manta, rodeado de tonalidades de un amarillo enfermizo, ilustra una sensación de aislamiento en esa lucha personal, mientras su boca abierta le da un aspecto cadavérico.

Más tarde ese año pintó una secuela, "Autorretrato después de la gripe española", en la que, atormentado y ojeroso, se asoma desde el cuadro como mostrando lo que es ser víctima del virus asesino.

En el retrato plasma la desesperación y el aislamiento del enfermo, la opresión, la debilidad, el malestar y hasta la falta de aire libre. Afortunadamente Munch no fue una de las víctimas mortales de la virulenta gripe española: sobrevivió y continuó creando grandes obras de arte. A su muerte en 1944, a la edad de 80 años, las autoridades descubrieron en su casa, tras unas puertas cerradas con llave, una colección de más de 1.000 pinturas y poco menos de 4.500 dibujos y 15.400 grabados, entre otras cosas.