El pasado 5 de diciembre el gobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa, cortó el listón inaugural de la exposición “Leonardo da Vinci 500 Años de Genialidad” en el Museo Internacional Barroco. Lo flanqueaban Ricardo Salinas Pliego, dueño de Televisión Azteca, y la esposa del mandatario, Rosario Orozco Caballero, a cuyo costado, enfundado en una chamarra café, estaba Andrés Roemer, director del festival Ciudad de las Ideas.

Roemer, quien desde hace varios años ha sido acusado – hasta el momento – por 11 mujeres de violencia, acoso sexual y violación, las aborda y ataca con un mismo método, en el que usa como gancho el festival que el gobernador poblano decidió seguir financiando con recursos públicos.

“Este gran proyecto es en Puebla, –dijo el mandatario en su discurso– Ciudad de las Ideas en Puebla. Aquí estará mientras el Grupo Salinas lo decida, aquí estará, esta es su casa”. Y no lo dijo por decir, su gobierno presupuestó un donativo de 35 millones de pesos para la edición del festival a realizarse este año.

De hecho desde el 2007 a la fecha, el gobierno de Puebla ha entregado 374.5 millones de pesos, al menos, a Poder Cívico, la asociación civil que creó Andrés Roemer para organizar su “festival de mentes brillantes”.

Pero no es el único gobierno que le ha entregado dinero, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) registró que desde finales del sexenio de Felipe Calderón y durante toda la administración de Enrique Peña Nieto, la AC de Roemer ingresó no menos de 195 millones de pesos de recurso federales.

Mientras que el gobierno de la Ciudad de México al cierre del periodo de Miguel Ángel Mancera le entregó 13.05 millones de pesos.

Es decir, tan solo de gobiernos estatales y del federal, Roemer ha recibido al menos 582 millones de pesos para la realización de su festival.

De hecho, de acuerdo con la información de Transparencia de Donatarias Autorizadas del SAT / SHCP, la organización que no registra ningún trabajador asalariado, todo es voluntariado, ha reportado ingresos por 925 millones de pesos desde el 2007, el año de su fundación.

Las acusaciones de acoso

Montserrat Ortiz es periodista de la Ciudad de México y después de cuatro años al fin puede narrar la agresión sexual que sufrió de parte Andrés Roemer, el presentador televisivo al que Peña Nieto hizo cónsul de México en San Francisco y que ella entrevistó en 2017 a propósito de “La Ciudad de las Ideas”.

Después de ese primer encuentro Roemer le envió una solicitud de amistad en Facebook y le escribió elogios diciéndole lo mucho que le había gustado la nota que había hecho en ADN 40, Roemer le preguntó a Montserrat si ella sabía inglés, ella le respondió que sí y él le ofreció un trabajo como traductora. La trampa estaba por cerrarse.

El modus operandi del divulgador, según relatan las denuncias en Twitter a través de la cuenta Periodistas Unidas Mexicanas (PUM) es que Roemer se acerca a las mujeres ofreciendo algún puesto de trabajo, “su gancho siempre fue la Ciudad de las Ideas” escribió otra de las víctimas en su denuncia. Luego las citaba en su casa ubicada en la colonia Roma en la Ciudad de México para hablar de los detalles de los puestos que proponía; pero el encuentro era para abusar de sus víctimas con tocamientos, acoso verbal, abuso sexual e incluso violación.

Así lo relató la bailarina Itzel Schnaas en un video que comenzó a circular hace unos días en las redes sociales. Itzel fue invitada por Andrés Roemer para integrarse al equipo de la Ciudad de las Ideas, pero en realidad fue citada para la agresión sexual, tras el episodio violento su agresor le ofreció dinero para comprarse una falda y usarla en su próximo encuentro.

“Yo me adapto a tus horarios”, le escribió Roemer a Montserrat para convencerla de un encuentro. Le dijo que pasaría por ella al trabajo su chofer, quien la llevó directamente a la casa de Roemer, “yo pensé de aquí nos vamos a ir a otra parte, a un café tal vez”, dice Montserrat al ser entrevistada por este portal, pero la trabajadora del hogar en casa de Andrés Roemer la hizo pasar y esperar por él en la sala.

“El hombre apareció y me dijo que lo siguiera a donde tenía las reuniones importantes, un sótano que estaba habilitado como sala de cine, con luces tenues, cerró la puerta y se sentó delante de mí”.

“Conmigo vas a crecer mucho”, le dijo Andrés Roemer a Montserrat después de preguntarle cuánto ganaba en ADN 40, luego alardeó sobre su proximidad con Ricardo Salinas Pliego, “soy accionista de la empresa, soy amigo de los dueños, puedo hacer lo que quiera” le dijo, al tiempo que no apartaba la mirada de las piernas de Montserrat quien llevaba un vestido.