Gran Bretaña y la Unión Europea se preparaban el miércoles para un Brexit caótico y precipitado luego de que los legisladores británicos rechazaron por segunda vez en la víspera el acuerdo de divorcio alcanzado entre Londres y Bruselas.

El parlamento británico celebrará más tarde en el día una serie de votaciones para tratar de descartar la opción más problemática, o al menos demorarla.

Pero altos funcionarios del bloque advirtieron que esta posibilidad no debería descartarse a menos que la Cámara de los Comunes apruebe un acuerdo de salida. “El riesgo de (un Brexit) sin acuerdo nunca ha sido mayor”, señaló el jefe negociador de la UE, Michel Barnier.

“Les insto a que por favor no subestimen el riesgo o sus consecuencias”, dijo a legisladores comunitarios en el parlamento de Estrasburgo, Francia.

Tanto Gran Bretaña como la UE aceleraron la preparación para un Brexit “sin acuerdo”, que acabaría con décadas de legislación comercial y de viajes entre las dos partes.

Los economistas señalan que este escenario podría causar una gran agitación, ya que los controles de aduanas generarían esperas en los puertos británicos, los nuevos aranceles subirían de forma repentina los precios y aumentaría la burocracia para todo el mundo, desde camioneros a turistas.

El gobierno de la primera ministra Theresa May anunció sus planes para la frontera con Irlanda y dijo que no impondrá nuevos controles y tarifas a los productos que entren desde la República de Irlanda, socio de la UE, a su territorio de Irlanda del Norte.

El ejecutivo reveló además que no gravará la mayoría de los bienes procedentes de la UE, aunque sí habría nuevos aranceles a las importaciones de carne y autos.