El gobierno británico debatía el martes cómo hacer cambios en su propuesta de acuerdo para abandonar la Unión Europea, en un intento de última hora por conseguir el apoyo en el Parlamento para el acuerdo de la primera ministra, Theresa May, con el bloque.

El gabinete se reunió el martes para concretar lo que May describió como una “oferta valiente” para buscar apoyos a su acuerdo de Brexit. Pero los ministros estaban divididos y era improbable que respaldaran cambios lo bastante significativos como para cambiar el parecer de los legisladores.

Gran Bretaña tenía previsto abandonar la UE el 29 de marzo, pero el bloque concedió un aplazamiento hasta el 31 de octubre en medio del estancamiento político. Las conversaciones para asegurar un compromiso entre los conservadores de May y el opositor Partido Laborista se derrumbaron la semana pasada.

El Parlamento ha rechazado tres veces el acuerdo de divorcio. May dijo que volvería a intentarlo a primeros de junio pidiendo a los legisladores que apoyaran una ley de salida que introduciría los términos del pacto.

La portavoz de Exteriores del Partido Laborista, Emily Thornberry, dijo que su formación votaría en contra salvo que fuera “radicalmente diferente”.

Thornberry añadió que el nuevo intento de May de aprobar el acuerdo estaba condenado y era “la versión política de la extrema unción” de la primera ministra.

May dijo que tras la votación del Parlamento establecería un calendario para su salida como líder del Partido Conservador y como primera ministra. Los conservadores partidarios del Brexit culpan a May del estancamiento y quieren sustituirla por un firme defensor del Brexit como Boris Johnson, exsecretario de Exteriores.

En un indicio de las fracturas internas del gobierno, el responsable del Tesoro, Phillip Hammond, advirtió en contra de salir del bloque sin un acuerdo sobre comercio y otros aspectos.

Hammond tenía previsto decir en una cena de empresarios que políticos “de la derecha populista” intentaban redefinir el Brexit para convertirlo en una salida sin acuerdo.

En extractos de su discurso previstos con antelación, Hammond dijo que “defender una salida sin acuerdo es secuestrar el resultado del referendo, y en el proceso, dañar a sabiendas nuestra economía y nuestro nivel de vida”.