Los líderes del Grupo de los Siete se reunirán en Francia el sábado en una cumbre marcada por la intensificación del conflicto comercial entre Estados Unidos y China en los últimos días, aumentando la importancia de que el presidente francés Emmanuel Macron logre la difícil tarea de obtener resultados significativos sobre el comercio, el cambio climático e Irán.

La reunión de tres días en la ciudad costera de Biarritz llega en un momento marcado por las profundas diferencias en torno a una serie de cuestiones internacionales que podrían dividir aún más a un grupo de países con dificultades para mantener su cohesión.

El anfitrión de la cumbre, Macron, quiere que los líderes de Reino Unido, Canadá, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos se centren en la defensa de la democracia, la igualdad de género, la educación y la lucha contra el cambio climático, y ha invitado al encuentro a líderes de Asia, África y América Latina para fomentar la dimensión global de estos temas.

Pero con la escalada de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, los esfuerzos de los gobiernos europeos por rebajar las tensiones entre Washington y Teherán y la creciente indignación global por los incendios en la Amazonia, su agenda podría quedar eclipsada.

La conocida beligerancia en las reuniones multilaterales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que precipitó el final de la fallida reunión del G7 el año pasado, deja pocas esperanzas a la posibilidad de que se cierren acuerdos sustantivos. Francia ya ha decidido que, para evitar otro fracaso, no habrá un comunicado colectivo final.

Altos cargos de Estados Unidos dijeron que Trump hará bandera de sus políticas desreguladores y de recortes de impuestos, así como que presionará a sus aliados para que sigan su ejemplo para prevenir los contratiempos de la economía mundial.

Horas antes de partir hacia Biarritz, Trump reaccionó a la decisión de China de imponer aranceles más productos estadounidenses, llegando a decir que ordenará a las empresas estadounidenses que cierren sus operaciones en China, pese a carecer de instrumentos legales para obligarlas a hacerlo.

El presidente chino Xi Jinping no se encuentra entre los líderes asiáticos invitados a la cumbre de Biarritz.