El avión del dimitido presidente de Bolivia, Evo Morales, ha despegado la mañana de este martes rumbo a México tras hacer escala en Asunción (Paraguay) para cargar combustible. En estos momentos la aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana sobrevuela Brasil.

Horas antes, el Gobierno de México, presidido por Andrés Manuel López Obrador, otorgó asilo político a Morales, después de que varios hechos de violencia cometidos contra él y su familia por grupos opositores evidenciaran que su vida corre peligro en Bolivia. Morales agradeció el gesto del país latinoamericano, agregando que, aunque le duele abandonar su nación, volverá pronto "con más fuerza y energía".

"La cancillera mexicana […] ha decidido concederle asilo político al señor Evo Morales por razones humanitarias y en virtud de la situación de urgencia que se enfrenta en Bolivia, en donde su vida y su integridad corren riesgo", ha declarado este lunes en rueda de prensa Marcelo Ebrard, secretario de Asuntos Exteriores de México.

"Agradezco a todas y a todos por darme seguridad. Nunca me abandonaron y nunca los abandonaremos. ¡Muchas gracias compañeras y compañeros!", asegura Morales en un mensaje de audio difundido por televisión. "Pronto volveré con más energía para seguir trabajando por nuestra querida patria", añadió el depuesto presidente boliviano.

Paralelamente, el ministro de Defensa de Bolivia, Javier Zavaleta, presentó la noche del lunes su renuncia, aclararando que tanto su voluntad como la del capitán general de las Fuerzas Armadas fue siempre la de "preservar la institucionalidad" del organismo al servicio de la población. "Señor Carlos Mesa, señor Fernando Camacho, un asunto político no se resuelve aumentando el calibre de la represión", dijo Zavaleta en el mensaje de renuncia. "Las balas no son la respuesta ni la solución a un problema. La política son las ideas contra las ideas y no el zumbar de las balas", concluyó.

Bolivia se encuentra sumida en una grave crisis política desde que el pasado 20 de octubre se celebraran comicios generales. Si bien los resultados dieron por ganador a Morales, lo que habría supuesto su cuarto mandato consecutivo, la oposición denunció fraude electoral y el Gobierno aceptó convocar nuevas elecciones.

Sin embargo, el jefe de las Fuerzas Armadas y el comandante general de la Policía de Bolivia pidieron al mandatario que dimitiera, bajo el supuesto de buscar la estabilización de la nación.