Al menos ocho personas han muerto y otras cuatro permanecen desaparecidas, aunque se teme que el número se incremente en las próximas horas.

A medida que la borrasca Gloria avanza hacia el nordeste y penetra en territorio francés van descubriéndose los graves daños que ha causado a su paso por España. En primer lugar, los daños personales. La cifra de fallecidos no deja de aumentar: ya son ocho los muertos confirmados y cuatro las personas desaparecidas desde que el domingo se desató este fortísimo temporal de vientos y lluvias en el litoral mediterráneo, y de nieve en algunas zonas del interior.
Igualmente llama la atención la cuantía de los desperfectos, mucho más si se tiene en cuenta que la gran mayoría todavía no han sido evaluados. Decenas de playas del litoral mediterráneo han sido borradas por el agua. En Cataluña, el mar ha anegado los cultivos de arroz del Delta del Ebro, donde varios ayuntamientos se plantean solicitar la declaración de 'zona catastrófica'.

Una decena de provincias continúan en alerta amarilla y naranja por el deshielo, el oleaje y la luvia. Este miércoles, en concreto, persiste un alto riesgo de intensas precipitaciones sobre la provincia de Gerona.

OTRO DÍA SIN COLEGIO

170.000 alumnos han visto suspendidas en Cataluña sus clases de forma total o parcial, porque algunos centros que habían abierto por la mañana han cerrado por la tarde debido a la previsión de nuevas precipitaciones. Tampoco han ido a clase, debido al mal estado de las carreteras, los estudiantes que tenían que coger una ruta escolar en la provincia de Teruel. La borrasca Gloria también ha clausurado las aulas de una veintena de municipios en la Comunidad Valenciana.

DESASTRE EN EL DELTA DEL EBRO

El presidente de la Generalitat de Cataluña ha defendido este miércoles "un plan de acción inmediato" el Delta del Ebro, una comarca que ha sufrido gravísimos daños económicos por el paso de la borrasca Gloria. El agua del mar y de la lluvia ha rebasado la línea de la costa y ha penetrado unos tres kilómetros en el interior arruinando unas 3.000 hectáreas de arrozales. Las imágenes de satélite captadas por el sistema europeo Copérnico reflejan la gravedad de la situación.