La Organización Mundial de la Salud ha declarado que el brote del ébola en la República Democrática del Congo es una emergencia sanitaria internacional. Más de mil 600 personas han fallecido desde agosto en el segundo peor brote de la enfermedad en la historia. La declaración del miércoles fue efectuada tras la propagación del mortal virus a la ciudad de Goma, de más de dos millones de personas, en la frontera del país con Ruanda.

A continuación presentamos un vistazo al ébola y los desafíos sin precedentes que enfrentan los trabajadores de salud en su intento para contener lo que el titular de la OMS ha descrito como una de las enfermedades más peligrosas del mundo en una de sus regiones más peligrosas.

¿Qué es la ébola?

El virus del ébola puede propagarse con rapidez y ser fatal hasta en 90 por ciento de los casos. Los síntomas incluyen fiebre, vómito, diarrea, dolor muscular y a veces hemorragias internas y externas.

La principal vía de propagación es el contacto con fluidos corporales de las personas infectadas y con objetos contaminados como sábanas. Con frecuencia los trabajadores de salud están en riesgo.

Aun no existe un tratamiento preciso contra el ébola, pero la atención temprana, incluida la rehidratación, aumenta las posibilidades de supervivencia. Algunos pacientes del actual brote han recibido tratamientos experimentales, pero sus efectos no han sido estudiados completamente.

Una vacuna experimental contra el ébola ha sido efectiva en su primera aplicación en gran escala, y más de 163 mil personas han sido inoculadas. La prueba de la vacuna fue agilizada durante el brote de 2014-2016 en África Occidental que dejó más de 11 mil 300 muertos.

¿Por qué este brote es singular? 

Los trabajadores de salud consideran al actual brote el primero en lo que en esencia es una zona de guerra. Decenas de grupos rebeldes están activos en el noreste del Congo, donde han asesinado a cientos de personas en los últimos años. Los ataques han traumatizado a la población, la cual se ha vuelto recelosa de forasteros y autoridades.

Algunos habitantes preguntan por qué se canaliza tanta atención y recursos contra el ébola, una enfermedad no vista en esta parte del Congo sino hasta ahora, y no a otros males mortales como la malaria.

En medio de malentendidos, los trabajadores de emergencia han tenido dificultades para explicar la importancia de las medidas preventivas. Un epidemiólogo de la OMS fue asesinado a tiros a principios de año y otros trabajadores de salud fueron atacados. Las agresiones han causado un incremento de los casos y perjudicado el arduo trabajo para dar seguimiento a las miles de personas que han tenido contacto con los infectados.

“La incapacidad para construir confianza entre la comunidad ha mostrado ser una barrera importante para detener la propagación de esta enfermedad”, dijo el vicepresidente de emergencias del Comité Internacional de Rescate, Bob Kitchen, después de la declaración del miércoles. “Las comunidades locales están perplejas y frustradas por el continuo incremento en la muerte de personas, a la par de la multitudinaria llegada de organizaciones internacionales a la región”.

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