El avance del coronavirus ha llevado a muchas empresas a seguir las recomendaciones del Ministerio de Sanidad y adoptar medidas para tratar de frenar su propagación. El home office o trabo desde casa es una de ellas, con las que se procura evitar las acumulaciones de gente en un mismo lugar.

Si vas a trabajar desde casa, es importante cuidar la forma física y seguir una serie de ejercicios para evitar la atrofia y las molestias musculares durante varios días. Es recomendable quitarte la pijama y vestirte como si fueras a la oficina, para que tu cuerpo se acostumbre a la nueva sitaución. La OMS recomienda que los adultos de 18 a 64 años dediquen, como mínimo, unos 150 minutos semanales a realizar ejercicios físicas de actividad moderada. Por eso, con unos 20 minutos al día realizando estas actividades lograrás mantener la forma.

¿DÓNDE TIENES QUE SENTARTE?

La intimidad del hogar puede hacer que estemos en posturas menos cuidadas de las que tendríamos en público, y a la larga pueden ser perjudiciales. Por este motivo, se recomiendo que mejor estés sentado y no acostado. Incluso es mejor estar en movimiento en algunas ocasiones. Algunos fisioterapeutas aconsejan sentarse en un fitball para que hagas ejercicio mientras trabajas.

CAMBIO DE POSTURA Y PAUSAS

Los expertos aseguran que no hay una postura perfecta, pero lo que sí es importante es cambiarla cada cierto tiempo. La clave está en parar al menos cada hora para dar un paseo que permita al cuerpo estirarse y cambiar de posición. Pero si por trabajo no pueden permitirse levantarse tanto, al menos ponerse de pie y dar dos pasos.

Si vas al baño, puedes hacer unas flexiones, estirar un poco para atrás y ya volverte a sentar. Si tienes escaleras en casa, sube y bájalas para no perder fuerza en las piernas. Si no, puedes suplir ese ejercicio flexionando una y otra vez las piernas en el mismo lugar. Lo importante es realizar deporte físico, que es lo que va a prevenir las lesiones de estar tanto tiempo sentados.

¿QUÉ HACER CUANDO ACABAS LA JORNADA LABORAL?

Con el trabajo ya hecho, y la jornada laboral determinada, se pueden ampliar estos estiramientos a unos ejercicios más extensos en el suelo. Por ejemplo, se puede estirar la espalda con los siguientes ejercicios como dar grandes pasos (zancadas) o repetir los ejercicios anteriores.