Hay una certeza en el mundo de que el cubrebocas ayuda a evitar los contagios del SARS-CoV-2, pero no cualquier cosa que cubra la boca, tienen que ser mascarillas que de verdad sirvan.

La recomendación de especialistas es utilizar los KN95, que filtran hasta el 95% de partículas aéreas

Constatamos que los comerciantes ambulantes los venden, pero ¿en verdad cumplen con las medidas de protección?

En la calle de Bolívar, encontramos una camioneta en la que se venden todo tipo de cubrebocas, micas protectoras y gel antibacterial que, según la propaganda, es distribuidor autorizado de KN95.

“¿Quién les autoriza? El gobierno ¿El gobierno?, pero ¿quién del gobierno? No sé, no me acuerdo”, dijo el comerciante.

Compramos un cubrebocas KN95 en un puesto ambulante y uno en una farmacia establecida.

Colgamos ambos y realizamos la prueba de filtrado de agua que, aunque es casera, nos da un parámetro del funcionamiento de cada cubreboca.

El cubreboca comprado en un puesto ambulante empezó a filtrar a los dos minutos. Mientras que el de la farmacia no filtró una sola gota en casi una hora de prueba.

Acudimos a los laboratorios de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) donde el investigador especialista del Área Textil, con 28 años de experiencia, Ignacio Flores validó nuestra prueba.

“Nosotros no recomendamos comprar este tipo de productos porque con una prueba como la que se realizó del agua, aunque sea indicio, pues te habla de las características de los materiales y del control de calidad. Entonces no es recomendable utilizar estos ni adquirir los del comercio informal”, Ignacio Flores Gudiño, Investigador del Área Textil de PROFECO.

En las calles, los cubreboca se venden sin empaquetar, sin etiquetado y sin certificación, a diferencia de las farmacias establecidas que sí cumplen con estas normas.

“Estos son los correctos. Están certificados por la Secretaría de Salud, el cubreboca viene sellado, viene certificado. Cualquiera de los dos sale de un laboratorio, no de cualquier lado”, informó María de Jesús, Encargada de Farmacia.

“Se recomienda que la gente compre sus cubrebocas en establecimientos ya sea farmacias o centros comerciales. Es lo más seguro, claro que sí, cumplen las normas de la COFEPRIS”, agregó Darío Garibay, Farmacéutico.

Hicimos la prueba también con un cubreboca de tela que según la vendedora tenía triple capa y el resultado fue el mismo: casi de inmediato comenzó a filtrar el agua.

“Éste seguramente no nos va a dar una garantía para estar plenamente seguros de no contagiarse. Éste es el riesgo”, afirmó Ignacio Flores Gudiño, Investigador del Área Textil de PROFECO.

Y como dice la Profeco: Lo barato sale caro.

“Éste, del comercio informal, costó 20 pesos. Y éste, que es del comercio formal, me costó 12 pesos. Se ve la diferencia monetaria. Desde luego que las calidades no son las mismas, y la sorpresa para el consumidor que comprando un producto en el comercio formal nos da garantía y nos puede dar calidad”, continuó el investigador.

Finalmente, el especialista de Profeco explicó que los cubrebocas KN95 tienen una vida útil máxima de 4 días y después se tiene que reemplazar.

“Lo que debemos de hacer es cortarlo y lo desechamos en un bote o en una bolsa especial, recomendación que esté sellada, porque es un residuo potencialmente peligroso”, concluyó Flores Gudiño.