Al otro día de su victoria electoral, Luis Miguel Barbosa Huerta descartó pago de facturas en la conformación de su próximo gabinete.

Eso dijo el entonces candidato de Juntos Haremos Historia, un claro mensaje para los militantes de Morena, PT y PVEM, como también para los políticos que olvidaron a sus partidos y apoyaron al exsenador, lo que ha sido interpretado como traición por parte de sus correligionarios, quienes acusan que jugaron a favor de intereses personales.

A menos de una semana de haber recibido su constancia de mayoría que lo acredita como gobernador electo, Barbosa Huerta ya ha definido rumbo.

De entrada, hay que destacar que Fernando Manzanilla Prieto continuará en la Secretaría General de Gobierno, cargo que ocupa desde el pasado 21 de enero, cuando Guillermo Pacheco Pulido fue elegido por el Congreso local como gobernador interino.

Manzanilla Prieto, que jugó con la playera del desaparecido Partido Encuentro Social (PES), coordinará al gabinete por tercera ocasión en su vida, luego que actualmente lo hace y también lo hizo en el sexenio de Rafael Moreno Valle Rosas.

El licenciado en Economía egresado del Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Políticas Públicas en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, no ha pasado desapercibido. Sus críticos acusaron que desde su puesto en la administración estatal ayudó al proyecto de Barbosa; sin embargo, hay que decirlo, Manzanilla sabe lo que debe de hacerse en el puesto, donde no están permitidas las improvisaciones, porque los errores llegan a costar muy caro.

No está de más, resaltar la inclusión de los experimentados políticos de izquierda y morenitas: Abelardo Cuellar y Melitón Lozano, quienes estarán encargados de las secretarías del Trabajo y de Educación Pública, respectivamente. Ambos obtienen por fin reconocimiento por su labor como abogado de sindicatos de izquierda y como profesor de educación básica y superior.

El PT, hay que apuntar la incorporación de la legisladora, Lizeth García, sobre todo porque está perfilada para la Secretaría de Desarrollo Social; pero hasta ahí, pues de su pasado poco se sabe para combatir la pobreza.

A la par, el próximo mandatario local designó a Carlos Francisco Urbina Tanús en la Secretaría de Infraestructura, Movilidad y Transporte, lo que significará la primera gran oportunidad en su carrera en el servicio público, luego que en el pasado sólo destaca un cargo en la Sedatu, como director adjunto de la Dirección de Ordenamiento Territorial y Atención a Zonas de Riesgo.

Lo mismo sucede con Rodrigo Osorio Díaz, quien será secretario de Economía; el empresario prácticamente incursionará en el servicio público con la gestión barbosista. Asimismo, cuenta con estudios en Negocios y Finanzas en la ST. Edward´s Universty de Austin, Texas.

Llama la atención el fichaje de Guillermo Ruiz Argüelles como secretario de Salud. El investigador nivel 3 del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) es doctor Honoris causa por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, donde, por cierto, se graduó como médico cirujano y partero en 1976. Es mejor conocido por la Clínica y Laboratorios Ruiz, aunque, tras el nombramiento, reveló que vendió a Clínica Sur.

En contraste, la decisión de encargar a Vanessa Barahona de la Rosa la recepción de la Secretaría de Cultura y Turismo, provocó una carta abierta de intelectuales locales que se pronunciaron por la posibilidad de que la política priísta esté en esta dependencia, pues consideran que desconoce la diversidad cultural poblana.

En este sentido, vale la pena destacar que algunas personas que forman parte del equipo de transición, no llegarán al gabinete; sin embargo, hay algunos sectores que prefieren prevenir, que lamentar.

El panorama pinta halagüeño.

Parece que el pago de facturas no definirá a esta administración.