@ferperezcorona

Inevitablemente, el gobernador interino de Puebla, Guillermo Pacheco Pulido, cargará con el costo político que representará la autorización del aumento en el pasaje del transporte público.

El próximo gobernador: Luis Miguel Barbosa Huerta, iniciará su mandato con ese problema resuelto.

La solución llegará antes del uno de agosto, cuando asume el poder el que fuera candidato de Morena, PT y PVEM.

No puede ser diferente, un decisión así, a bote pronto, un golpe directo a los bolsillos de los poblanos, no puede representar un desgaste para el nuevo mandatario.

Por tanto, Pacheco Pulido debe cargar con esa responsabilidad, aunque tenga el aval de Barbosa Huerta.

Más no se asuste, la Secretaría de Infraestructura, Movilidad y Transporte no autorizará aumento de 100 por ciento en la tarifa, no va a incrementar el pasaje de seis a doce pesos.

No, eso ni pensarlo.

Habrá alza en el pasaje, pero no llegará a ese nivel.

Y todo es consecuencia de que en más de nueve años no se ha concedido incrementos en la tarifa, pese a que la Ley Estatal del Transporte lo prevé, siempre y cuando haya justificación.

Y dígame si tienen o no razón, teóricamente hablando, para obtener el aumento.

La última vez que los transportistas obtuvieron este ajuste fue en febrero de 2011.

Eran los últimos días del sexenio del llamado góber precioso: Mario Marín Torres, quien fue uno de los principales promotores de los aumentos en el pasaje.

Cheque estos datos:

En 2001, el entonces gobernador Melquiades Morales Flores fijó la tarifa en 3 pesos, que se mantuvo hasta el final de su mandato, en febrero del 2005.

Pero, cuando Marín Torres tomó la estafeta autorizó 50 centavos más en el pasaje.

Para 2008, subió a 5 pesos esta tarifa, la cual estaba diferenciada pues seguía en 3.50 pesos para personas de la tercera edad y discapacitados, siempre y cuando trajeran consigo identificaciones que acreditaran estos perfiles.

Finalmente, en febrero de 2011, aprobó otro aumento, esta vez de un peso, para fija el importe en 6 pesos para microbuses y camiones y 5.50 pesos para camionetas tipo van.

Con Rafael Moreno Valle, los transportistas no obtuvieron nada.

Por el contrario, vieron la llegada en 2014 de la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA), el Metrobús poblano, y la fusión de sus concesiones en un sistema que, ahora sabemos, requiere subsidio para sostenerse y que en su momento, sirvió para rechazar la demanda de aumento de los permisionarios.

Pese a que el RUTA inició con una cuota de 7.50 pesos en la Linea 1 comprendida entre Chachapa y Tlaxcalancingo, los transportistas no pudieron ajustar su tarifa.

Por el contrario, convirtieron sus rutas tradicionales en “alimentadoras”, donde mantenía el pasaje de 6 pesos.

En 2017, vino otra petición de incremento de seis a ocho pesos, que también fue rechazada, pese al repunte de los combustibles

A cambio, el gobierno estatal planteó la creación de un fideicomiso para ayudar a los transportistas a renovar su parque vehicular.

Y así han pasado 8 años desde el último ajuste.

En este tiempo, la inflación superó el 55 por ciento, según la calculadora de Inegi.

Por lo anterior, ahí estará la posición gubernamental.

No gustará a la sociedad; pero tampoco hay mucho que pensar.

En este mes de julio, lo más que ganarán los transportistas serán 3 pesos extras.

Sin embargo, deben ser cautos, pues si estiran demasiado esta liga corren el riesgo de reventarla.

Y en la próxima administración estatal no tienen previsto aceptar presiones.

Y recuerde: Nadie es completamente bueno, ni completamente malo.