La verdad no andamos para fiesta, pero en esta ocasión hablaremos de México, más bien de un mexicano que amó su Patria de manera ejemplar. No repetiré nada mas sobre Francisco Toledo, mejor les cuento algo sobre él.

En mi memoria hay tres impresiones de Francisco Toledo.

La primera. Conocí a Toledo en 1996, cuando yo trabajaba para el INAH en el Proyecto del Paseo de San Francisco. Fui coordinador del laboratorio de análisis de cerámica arqueológica y recibíamos visitas con frecuencia. Un día vino a visitarnos y tuve oportunidad de recibirlo y platicarle nuestros hallazgos. En especial le mostré y obsequiamos el trabajo que desarrollamos arqueólogos y diseñadores para reconstruir diseños antiguos de mayólica (Talavera) a partir de fragmentos de material arqueológico. Ese trabajo terminó en una publicación -otro día hablamos de eso- y al Maestro le interesó mucho. Nos pidió nuestros datos, sin embargo, jamás nos buscó.

La segunda. Mi familia y yo festejamos las fiestas patrias de septiembre de 2002 con amigos muy queridos en Oaxaca. Al llegar a la ciudad el viernes 13 nos encontramos con una manifestación en los portales de la Plaza Mayor donde un grupo numeroso de personas, encabezadas por Toledo, protestaba contra la instalación de una sucursal (la primera en ese entonces) de McDonald´s en el corazón de la ciudad virreinal. Esa es una de las manifestaciones que mas recuerdo (he vivido y sobrevivido a muchas) pues frente al colonialismo gastronómico de las hamburguesas con queso, la resistencia cultural esgrimía tamales oaxaqueños… acompañé el mío con un atole de amaranto.

El asunto es serio, porque gracias al liderazgo del artista no existe ningún restaurante de dicha cadena norteamericana dentro de la Zona monumental de Oaxaca, declarada en 1987 como Patrimonio mundial por UNESCO ¿Cuántas ciudades pueden presumir esto?

La tercera. En noviembre de 2012 fui profesor para un Diplomado de certificación de guías de turistas en Oaxaca. Pasé un mes de trabajo aprendiendo más de lo que pretendía enseñar; la imagen urbana de Oaxaca, la organización de la industria turística, la dinámica cultural, pero sobre todo la calidad de los servicios y productos que nos ofrecen los oaxaqueños. Sin ofender, y sin temor a equivocarme, considero que Oaxaca es el ejemplo a seguir en el ámbito de la cultura (con “C” y con “c”) y el turismo en nuestro país. ¿hacia dónde voy? Pues que Francisco Toledo es uno de los principales artífices, el más destacado impulsor, el insustituible promotor de la cultura de ese queridísimo Estado. Francisco Toledo puso a Oaxaca en la mirada del mundo.

No hablaré de su trayectoria, pero me atrevo a decir que la magna obra de Toledo es Oaxaca, como la conocemos hoy.

El Maestro ahora es tripulante del sueño eterno, pero su legado para el reconocimiento de la cultura mexicana y su amada Oaxaca le queda vivo y en evolución. ¿acaso no es eso lo que sueñan los artistas?