Una de las bases fundamentales de cualquier tipo de relación es la comunicación y aunque actualmente existe mucha conectividad, no necesariamente significa mejor comunicación, pues pareciera que aunque tenemos muchos canales a nuestro alcance, no logramos ser lo suficientemente claros.

Recientemente reflexionaba sobre el uso y abuso de medios como WhatsApp, que se ha convertido en la primera elección de comunicación, incluso en el ámbito laboral pero que al ser un medio escrito, presenta distintas dificultades como el hecho de que una coma o un acento faltante, puede cambiar todo el sentido de la oración y al no contar con el referente de la comunicación no verbal, podemos interpretar erróneamente todo el mensaje.

Si estas dificultades las trasladamos al ámbito emocional y lo que intentamos comunicar no es el horario de una junta, sino la causa de nuestro enojo, las cosas se complican y los malos entendidos pueden surgir con mayor facilidad.

Como seres humanos según palabras de Virginia Satir, tenemos la necesidad de ser vistos, tocados y escuchados, es por ello que la comunicación se hace fundamental en cualquier ámbito en el que nos desenvolvemos pero particularmente en las relaciones afectivas. La comunicación en las relaciones más cercanas, es la herramienta más importante de resolución de conflicto, así como de expresión de cariño y de establecimiento de límites pero debemos elegir el canal y el momento adecuado.

¿Cómo saber si mi comunicación afectiva es realmente efectiva? Cuando coincide lo que siento, con lo que expreso y con lo que demás entienden. Parece muy básico lo anterior, pero es común que los demás nos perciban con cierto estado de ánimo y que no coincida con lo que sentimos, haciendo que lo que comunicamos en ese momento sea interpretado de una forma equivocada. Por ejemplo, si alguien está serio puede interpretarse como que está enojado y si no se aclara la causa de su seriedad, lo que se diga en ése momento, se puede interpretar como consecuencia de su enojo y la respuesta del otro, puede ser a la defensiva.

Es muy importante como mencioné antes, elegir adecuadamente el canal y momento para comunicarnos. Debemos entender que los medios como WhatsApp son adecuados cuando se trata de clarificar algo como una cita o tratar un asunto breve que requiera una respuesta corta, pero definitivamente no es un medio para resolver un conflicto y no, los audios no cuentan como un medio para tratar asuntos que son demasiado largos para escribirse. Si son demasiado largos para escribirse, es mejor hablarlos en persona.

¿Cuáles son los elementos de la comunicación afectiva y efectiva?

*Objetivo de comunicación: es básico tener claridad con respecto a lo que perseguimos con el diálogo que estamos iniciando, como por ejemplo la resolución de un conflicto. Si no tenemos un objetivo claro, podemos caer en una conversación superficial que no va a ningún lado.

*Disposición: tratemos de acordar un espacio específico para el diálogo, pues podemos elegir un mal momento para la otra persona y eso podría restar atención.

*Tranquilidad: aún cuando abordemos algún tema con carga emocional, debemos hacerlo desde la calma porque el diálogo desde la emoción no llega a ninguna conclusión, sólo estaremos incrementando lo que sentimos y posiblemente, una reacción parecida en el receptor.

Escucha activa: se refiere a poner atención a lo que se nos está diciendo, pues constantemente escuchamos tan sólo para responder, sin siquiera permitir que la persona termine de exponer su idea.

Empatía: se trata de ponernos en el lugar de la persona con la que estamos hablando, para entender mejor cómo se siente y que pueda hacer lo mismo con nosotros.

No juzgar: es indispensable no minimizar o juzgar lo que nos están diciendo porque la persona no se sentirá comprendida y posteriormente no nos expresará con confianza, lo que siente.

Mantener contacto visual: es parte de demostrar la disposición de escuchar al otro y hacerle sentir que es importante lo que nos está diciendo.

Preguntar: es indispensable que si algo no nos quedó claro, preguntemos para no dejar espacio para la interpretación.

Seamos conscientes de que estamos comunicándonos constantemente, ya sea a través del lenguaje, de los gestos e incluso de los silencios. Tratemos de evaluar nuestra forma de comunicarnos y hagamos lo posible para mejorarla, pues es la base de las relaciones sanas.

Espero que lo anterior les haya sido de utilidad y que nos hagan llegar sus comentarios a través de nuestras redes sociales.

¡Hasta pronto! Nos leeremos nuevamente desde el diván.