Pareciera un poco raro el título, pues estamos acostumbrados a ver el dolor que causa el duelo y no pareciera que alguien pudiera llegar a autorizar o no el duelo de alguien más, pero lo cierto es que sí. Cuando pensamos en la pérdida de un ser querido, generalmente viene a nuestra mente, escenas de personas llorando mientras son contenidos por sus familiares y amigos que en-tienden su dolor, pero existen circunstancias en que las que se impide la expresión del dolor, aún cuando se sufra en la misma intensidad.

Los duelos desautorizados, silentes o prohibidos, son aquellos procesos de duelo en los que él entorno, la sociedad o incluso nosotros mismos, nos negamos o nos forzamos a no expresarnos de la forma en que necesitaríamos hacerlo. Existen numerosas causas por las que se generan los duelos desautorizados, pero lo que tienen en común, es la presencia de un conflicto alrededor de la pérdida, ya sea de manera interna o con el entorno, así como la falta de legitimación del dolor. ¿Qué tipo de pérdidas pueden generar un duelo silente?

*Duelo perinatal.
Es una pérdida muy complicada de manejar, porque quienes la sufren, se enfrentan a la minimización de su dolor, al considerar que “aún no lo conocía” o que “pueden tener más hijos”. Sin entender el impacto que puede tener una pérdida así, en un momento en que las ilusiones, anhelos y esperanzas despositadas, mueren junto al bebé, cuyo cuerpo no siempre se puede recuperar.

*Duelo por ex parejas. Supone un conflicto interno cuando no se ha logrado superar por completo, pues se puede interpretar como una infidelidad hacia la pareja actual y provoca que se guarden las emociones alrededor del tema. En caso de no tener una nueva pareja, se puede mini-mizar el dolor, con expresiones que hacen referencia a qué hay muchos otros hombres o mujeres, como “para estar llorando por uno/una” y tratar de “animar” a conocer más personas para “olvi-dar” (sí, el famoso un clavo saca a otro clavo, no funciona).

*Pérdidas relativas. Se refiere a todas las pérdidas que no están relacionadas con las muerte, como la pérdida de capacidades, de salud, la maternidad, la edad, la situación económica, empleo y una larga lista de etcéteras que la gente considera poco relevantes como para causar un duelo y de las que se obtiene una repuesta parecida: “no exageres, no es tan grave...” Sin embargo, al ser cambios importantes en nuestra vida es normal que requieran de un periodo de adaptación y su respectivo duelo.

*Duelo por muerte o extravío de mascotas. Es quizás una de las pérdidas más incomprendi-das, sobre todo para aquellos que no gustan de los animales y no entienden que alguien pueda sufrir un proceso de duelo cuando mueren. Está muy comprobada la intensidad del vínculo que podemos crear con los animales, así que no es de sorprender que se sufra su ausencia como si se tratara de un familiar.

*Pérdidas por relaciones no aceptadas socialmente. En éste punto podemos mencionar las relaciones homosexuales no aceptadas por las familias y que dejan a la pareja en soledad y des-protección al no reconocerse el vínculo que compartían, así como las relaciones alternas que se establecen de manera simultánea con las relaciones “formales” y al faltar uno de los miembros, dejan el mismo sufrimiento que puede tener la “esposa legítima” o “esposo legítimo” pero con la enorme diferencia de que no se puede expresar abiertamente y que frecuentemente no tienen ac-ceso a los ritos funerarios y a veces ni acceso a la tumba.

¿Cómo podemos ayudar a alguien que atraviesa algún duelo desautorizado? *Comprendiendo que sea cual sea la causa de sufrimiento en la vida de una persona, no de-bemos juzgar ni sus circunstancias ni sus emociones. *No minimizando el dolor que pueda estar sintiendo una persona, por no considerarlo “im-portante”.

*Siendo más empáticos con el dolor ajeno y entendiendo el papel que juega la expresión del dolor, en la recuperación.

*Entendiendo que no siempre debemos decir algo, a veces el silencio es más reconfortante. Si en cambio, es uno quién está atravesando por uno de estos duelos, tratemos de expresar el dolor para poder asimilar gradualmente la pérdida. Si sentimos que seremos incomprendidos en nuestro entorno, yo recomiendo ampliamente el escribir todo aquello que sentimos, para ir sanan-do y no simplemente evadir la situación. Espero que lo anterior les haya sido de interés y utilidad y recuerden que esperamos sus comentarios a través de nuestras redes sociales. ¡Hasta pronto! Nos leeremos nuevamente desde el diván.