En esta época donde vivimos tan de prisa, se ha vuelto necesario aprender a parar y no resulta sencillo, pues tenemos la mente constantemente ocupada en los planes a futuro o en los errores del pasado y es justo esa tendencia la que nos impide relajarnos.

Se habla mucho de vivir el aquí y el ahora, pero lo cierto es que no deja de ser una bonita frase para imprimir en una taza mientras corremos de una actividad a otra, pues no sabemos o mejor dicho, olvidamos cómo vivir en el presente, olvidamos la atención plena.

Vivir el aquí y ahora no se refiere solo a prestar atención a lo que está sucediendo en el presente, como fijarnos dónde pisar para no caernos, sino a centrarnos en la experiencia, tomando conciencia de nuestra realidad para enfrentar nuestras emociones, dolor, pérdida o desafío, sin las cargas del pasado o la incertidumbre del futuro.

Es para lograr éste propósito, que la práctica de mindfulness se hace muy útil, pues nos enseña a conectar con todo lo que implica nuestro presente.

¿Qué es mindfulness?

El término se puede traducir como atención plena o conciencia plena y a su vez, es la traducción que se hizo para la palabra sati que viene del verbo que significa “recordar” pues en dicha lengua que data de los tiempos de Buda, se tenía la concepción de que el ser humano tiene la capacidad de recordarse a sí mismo estar en el presente, independientemente de las circunstancias que esté viviendo.

Aunque se pueda asociar la práctica de mindfulness a las tradiciones religiosas orientales, como el budismo, al igual que suelen asociarse otras prácticas como la meditación y el yoga, lo cierto es que occidente lleva muchos años observando los beneficios de dichas prácticas para adaptarlas a nuestra cultura, dejando fuera el aspecto religioso para hacerlas más accesibles a todo el público interesado en mejorar su calidad de vida.

En particular el mindfulness, se retomó hace aproximadamente 30 años de la mano de Jon Kabat-Zinn profesor emérito de medicina en Estados Unidos, que gracias a su conocimiento sobre disciplinas orientales pudo integrar junto con la ciencia occidental, una técnica de reducción del estrés basada en la atención plena.

Jon Kabat-Zinn deja muy claro que la meditación no es una técnica de relajación, sino una forma de ser, de vivir y de amar. Se refiere a que aunque existen técnicas y formas de lograr una adecuada meditación basada en la atención plena, dicha práctica debe adaptarse a la forma de ser y de vivir, de cada quién.

La meditación mindfulness tiene por objetivo mostrarnos que tanto el dolor, la angustia y hasta el aburrimiento, la impaciencia, la frustración, la ansiedad e incluso la tensión corporal son igualmente válidos dentro de nuestra práctica si les prestamos atención en el mismo momento en que aparecen, pues tienen como propósito enseñarnos algo y ayudarnos a crecer.

Algunos de los beneficios de la práctica de la meditación mindfulness son:

Ayuda a reducir el estrés y la ansiedad. Ayuda a mejorar los trastornos del sueño. Aumenta la concentración. Mejora la memoria. Ayuda a gestionar correctamente las emociones. Ayuda a trabajar mejor los procesos de duelo. Iniciar la práctica de la meditación mindfulness puede ser tan sencillo como centrarnos en el presente cuando caminamos, haciéndonos conscientes de lo que sentimos, de lo que vemos y experimentamos al dar cada paso. Lo importante, es prestar atención a aquello que sentimos, para que al enfrentarlo en el momento, no se acumule hasta generarnos malestar. Espero que lo anterior les haya sido de interés y que vayamos abriéndonos a otro tipo de prácticas que puedan ayudarnos a lidiar con el estilo de vida que tenemos. Recodemos que el bienestar viene desde dentro y que es más importante que cualquier pendiente que podamos tener.

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¡Hasta pronto! Nos leeremos nuevamente desde el diván.