En los últimos días se ha vivido un estado de tensión generalizada a raíz del brote de Coronavirus en la ciudad de Wuhan en China y en mayor o menor medida, hemos estado al pendiente de las noticias para saber cuántos casos se han registrado y en dónde. Aunque al inicio parecía un tema muy lejano, conforme se fueron registrando casos en otros países y se hablaron de casos probables en México, la tensión ha ido en aumento y con ella, diversas reacciones

Históricamente las epidemias han generado pánico en el hombre porque durante mucho tiempo, no se tuvo armas para hacerles frente y por ello se llegaron a ver como castigos divinos, desatando éxodos de las ciudades que se veían afectadas. Para muestra, basta recordar lo sucedido con la peste o la gripe española que azotaron al mundo y acabaron con una gran parte de la población. Sin embargo esos tiempos están muy lejos y aunque el avance la medicina ha sido enorme, también nos enfrentamos a nuevos desafíos, como lo es la movilidad que ha ocasionado que enfermedades como el SARS o el Coronavirus puedan viajar desde lugares muy remotos y es entonces cuando ese miedo ancestral, se hace palpable de nuevo y como en épocas antiguas, nos sentimos amenazados aún al otro lado del mundo.

Si bien es cierto que el mundo ha cambiado mucho y la globalización ha llevado a la cooperación mundial en casos de emergencias de salud, las estrategias se enfocan a la producción y distribución de vacunas, así como medidas para reducir el impacto económico, pero ya ha señalado La Organización Mundial de la Salud (OMS) que se deja fuera la atención a la salud mental y los efectos psicosociales en medio de dichas situaciones. Los efectos se pueden observar antes, durante y después de la emergencia pues conforme se hace real la situación, la posibilidad de sufrir una pérdida va desencadenando distintos mecanismos que pueden ir desde la negación y el humor para “enfrentar” la amenaza, hasta reacciones de ansiedad y puede dejar secuelas en quienes observan la situación, en quienes padecen la enfermedad y la superan, así como en quienes pierden a algún ser querido y en los equipos médicos que combaten la enfermedad, con el inminente riesgo de contagio.

Ya hemos hablado antes de los niveles de estrés al estamos sometidos y lo frágil que resulta mantener el equilibrio, pero en situaciones como la que estamos viviendo, resulta aún más difícil porque continuamente nos están bombardeando con las últimas noticas sobre la enfermedad y aunque no veamos noticieros, las novedades están presentes en redes sociales ya sea en notas serias, falsas e incluso en forma de memes, así como en conversaciones en el trabajo, con amigos o familia, por lo que no podemos abstraernos de lo que está pasando y nos afecta en mayor o menor medida.

¿Cómo puviviendo con el Coronavirus? ede afectarnos la situación que estamos A pesar de que conscientemente no nos sintamos temerosos, lo cierto es que el estrés generalizado nos puede afectar. Lo anterior se explica gracias al llamado estrés colectivo que abarca una serie de síntomas que se van “contagiando” entre las personas de una comunidad ante una situación amenazante y se comprobó en un interesante estudio realizado por la Technische Universität Dresden (Alemania) y del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales que concluyó que el observar a una persona en una situación de estrés, puede provocar la liberación de cortisol que es la hormona del estrés. Podemos reconocer que estamos estresados si comenzamos a sentir tensión muscular, dolor de cabeza, alteraciones del sueño, fatiga, problemas de concentración entre otros.

¿Qué podemos hacer para manejar el estrés colectivo?

Informarnos en fuentes confiables para tener un panorama real. Informarnos sobre las medidas de prevención. Informarnos sobre los síntomas, teniendo en cuenta que puede compartir varios de ellos con otros padecimientos y el único que puede diferenciarlos es el médico. Evitar hablar demasiado sobre el tema. Evitar estar buscando información nueva continuamente, pues podemos toparnos con noticias falsas y alarmantes. Buscando momentos para distraernos. Espero que lo anterior les haya sido de utilidad y hagamos consciencia que estamos atravesando por una crisis mundial, pero que debemos ser responsables de lo que está en nuestras manos y usar el sentido común, asumiendo que si no hemos viajado en últimas fechas a China es poco probable que nos contagiemos de Coronavirus. (Aunque hayamos comprado en alguna tienda asiática o hayamos hecho algún pedido por internet en alguna tienda china) Sigamos pues con responsabilidad el curso de las noticias y no nos adelantemos a la idea de una pandemia que acabará con la humanidad o que nos convertirá en zombies come cerebros. Recuerden que esperamos sus comentarios a través de nuestras redes sociales.
¡Hasta pronto! Nos leeremos nuevamente desde el diván