La seguridad pública era la principal demanda ciudadana. Era, porque en estos momentos, la salud pública lleva mano.

De ahí que me sorprende el pleito por el control de la policía en la capital. Pero, antes de analizar el tema, recordemos:

Cuando estaba por terminar el siglo pasado, el ayuntamiento de Puebla carecía de fuerza pública, no tenía policías.

Melquiades Morales Flores llegó a la gubernatura. Mario Marín Torres, a la Presidencia Municipal.

Bajo el brazo, el oriundo de Nativitas Cuautempan traía un plan.

Modificar la Constitución Política del Estado de Puebla, la cual establecía que el mando policiaco en la capital estaba a cargo del gobierno estatal, como consecuencia de que en ésta estaban asentados los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Parecía que no podría, pero, para entonces, la ola del municipio libre estaba prácticamente en su climax.

Y eso le ayudó.

Marín contó con el apoyo de los diputados priístas y la venia de Morales Flores.

En su trienio, los gobierno estatal y municipal firmaron un convenio para que una parte de los policías estatales pasaran a la comuna, donde fue conformada la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal.

Caminaron prácticamente de la mano.

A 20 años de distancia, no es lo mismo, aunque, como entonces, las personas en los dos niveles de gobierno sean del mismo partido.

En ese entonces, PRI; ahora, Morena.

El gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta tiene pensado tomar en sus manos la fuerza pública de la Angelópolis.

Inicialmente, planteó la figura de delegada del gobierno estatal en la ahora Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), cargo que ocuparía (¿u ocupara?) Carla Morales

Pero ante la negativa de la alcaldesa Claudia Rivera, advierte que podría emitir un decreto y tomar toda la dependencia en sus manos.

¿Lo puede hacer?

Claro que lo puede hacer.

Tan sólo hay que recordar lo que hizo José Antonio Gali Fayad, cuando fue gobernador, en San Martín Texmelucan.

¿Por qué lo quiere hacer?

Porque dice que los mandos policiacos son cómplices de la delincuencia.

Anoche, Rivera Vivanco puso en duda esa hipótesis.

Es más, dice que preguntó reiteradamente si había sospechas o investigaciones sobre la titular de la SSPTM, Lourdes Rosales Martínez, y que siempre le dijeron que no.

Ante los cuestionamientos de Barbosa sobre que la Policía Municipal no realiza operativos porque protege a los delincuentes.

La alcaldesa le subió de tono a su respuesta:

“Por años, gobiernos y funcionarios se abstuvieron de entrar en algunos mercados y zonas con alta presencia delictiva. No lo hicieron el secretario de seguridad de Rafael Moreno Valle y quien fuera en su momento su secretaria particular. Sin embargo, hoy asesoran al Gobernador Barbosa, rechazan nuestras propuestas de más operativos y pretenden tomar el mando de la Policía Municipal. Estos personajes pasaron por Atenco, Chiapas, Migración y el morenovallismo; no pasarán por la 4T.”

¿Qué va a hacer Barbosa?

No hay que olvidar su declaración de este jueves: “yo no hago que hago, yo actúo, eso es lo que voy a hacer esta mañana”.

El tiro está cantado, dirían en el barrio.

Pero, por qué en este momento

No se puede hacer una consulta en este momento, más estoy seguro que usted y yo y todos les sugeriríamos a Barbosa y Rivera que guardaran los guantes para otra ocasión, que ya habrá tiempo para el combate.

La coyuntura actual, la más importante, tiene un nombre que preocupa a todos: coronavirus.

El pueblo de Puebla requiere a gobernantes unidos para combatir al Covid-19.

No nos olvidamos de los rateros, claro que no.

Tampoco de los huachicoleros, ni de los secuestradores.

Sin embargo, la salud pública está amenazada y eso no se protege con declaraciones.

¡Dejen la lucha para otro día!

Se los vamos a agradecer.


Y recuerden: Nadie es completamente bueno, ni completamente malo