Cuando empezó a sentirse el COVID-19 cerca de México, el hashtag #QuédateEnCasa empezó a multiplicarse en redes sociales. Pero, parecía muy pronto dejar de trabajar y refugiarnos en casa. Los gobiernos federal, estatales y municipales no lo sugerían. Pero, de a poco, mexicanos y, en específico, poblanos empezaron a guarecerse, a hacer planes familiares o individuales para someterse a la cuarentena, al aislamiento voluntario. Llegó el miércoles 10 de marzo.

Me tocó conducir el noticiario local de Imagen Informativa, en lugar de Héctor Rodrigo. A la media hora de iniciada la transmisión, empecé a recibir información sobre el primer caso sospechoso de COVID-19.

La ola creció en redes sociales. Volkswagen de México informó que un proveedor externo, un capacitador argentino nacionalizado alemán, llegó desde Italia a la planta, estuvo en contacto con 40 personas y sería portador de este coronavirus. No tardó la Secretaría de Salud en despejar dudas. El varón de 47 años de edad había dado positivo.

Pero no estaba enfermo. Un portador asintomático (que decían que no podría contagiar a nadie y que, al final, por lo menos compartió el virus con una mujer). De esta manera, me tocó dar la noticia. De entonces a la fecha han transcurrido tres semanas, sólo tres. En este tiempo, sumamos 75 casos confirmados por el gobierno estatal (76 por el gobierno federal).

En promedio, casi cuatro por día. Sin embargo, la tendencia ha sido arrítmica. Para el lunes 16, ya teníamos nueve personas contagiadas y para el viernes 20 acumulamos 15 (alza de 66.6%). Tras el fin de semana, el lunes contamos 29 y llegamos al viernes 27 con 53 (incremento de 82.7%).

Esta semana, la iniciado con 75, lo que representa un repunte de más de 40 por ciento, en poco más de 48 horas. Y ya tenemos una primera persona muerta por este mal. Las autoridades nos dicen, en resumen, que lo peor está por venir.

Que vienen las dos semanas más difíciles de la contingencia epidémica. ¿Por qué? Porque este lunes, en la conferencia de prensa nocturna, el subsecretario de Salud federal, Hugo López Gatell, informo que el Consejo General de Salubridad amplió el aislamiento social hasta el 30 de abril, 10 días más de lo previsto originalmente.

Por tanto, debemos pensar que no serán dos semanas, sino que, quizá, serán cuatro, como mínimo. Más de uno, en estos momentos, pensará que no aguantara, que se volverá loco. Pero no hay de otra. Estamos en estado de emergencia sanitaria. Y se han ordenado siete medidas

1.- Suspender actividades no esenciales hasta el 30 de abril

2.- No realizar reuniones o congregaciones de más de 50 personas (antes era de 100).

3.- Resguardo domiciliario corresponsable hasta el 30 de abril.

4.- Resguardo domiciliario estricto para mayores de 60 años, hipertensos, diabéticos, embarazadas, población vulnerable.

5.- Regreso escalonado a las actividades, después del 30 de abril.

6.- Se suspende levantamiento de censos/encuestas.

7.- las medidas deberán aplicarse con respeto a los derechos humanos.

Hay que quedarnos en casas, sólo así será posible esperar que los enfermos sanen y que disminuyan al mínimo los nuevos contagios. Por tu bien, por mi bien, por el bien de todos… quédate en casa ya Falta más de un mes para que pasé lo peor, pero este coronavirus se quedará entre nosotros, no va a desaparecer en mayo, ni lo piense, llegó para quedarse, co mo la influenza, igualito.