Entre dolor y negocio por los ambulantes, se vive el ambiente en hospitales del estado de Puebla, donde familiares conviven con el sol a plomo del invierno, para esperar noticias de sus pacientes internados por COVID19, que en ocasiones son informes desalentadores o fatales para quienes viven la enfermedad.

Así se refleja durante un recorrido que hizo Urbano Puebla en los Hospitales de La Margarita e Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado de Puebla (Issstep).

El Hospital de La Margarita se convirtió en un tufo de zozobra, muerte y llanto, con aquellos familiares que se aglomeran con su cubrebocas y caretas puestas, a las afueras de urgencias donde no existe un horario especifico para que el guardia de seguridad grite el nombre del paciente.

Las noticias son desalentadoras, pues mientras que algunos entran para conocer la salud de su familiar internado, quien en ese momento pudo haber muerto, salen otros con los ojos llorosos ante un diagnostico nada favorable.
Urbano Puebla constató que una de esas lamentables noticias, fue una señora que al hablar con otro familiar por teléfono, le relataba que los doctores fueron tajantes al decirle que el oxígeno del internado se agotó y en cualquier momento moriría por un paro respiratorio.

Y mientras las lagrimas no cesan entre los familiares que están en zozobra por no saber de sus enfermos, las ambulancias entran y salen constantemente del Hospital La Margarita, donde se evidencia que la pandemia sigue sin dar tregua en Puebla ante el alto número de contagios.

Algo similar se vive en el Issstep, donde los ambulantes se instalan en sus autos para vender cubrebocas, oxímetros, sanitizantes, gel antibacterial, lentes protectores, entre otros productos, que presuntamente permitirán hacer frente a la pandemia del COVID19.



Y mientras los ambulantes ofertan estos productos en medio del dolor y la muerte, incluso con algunas promociones, otros poblanos salen corriendo del hospital para replegarse en el edificio de enfrente y explotar en un llanto incontrolable, por el anuncio de que su paciente murió por culpa de este enemigo invisible.

Con lo anterior se confirma, que la llegada de la vacuna en contra del COVID19, está muy lejos de generar paz entre los poblanos, que no ven horas para terminar su calvario afuera de los hospitales, donde sus autos se convirtieron en sus nuevos domicilios para esperar las buenas o malas noticias en medio de esta pandemia.