Fue un hombre de negocios español afincado en el México colonial, que se dedicó a la explotación de minas y de haciendas, así como a actividades filantrópicas y de patrocinio. Se cree que fue uno de los hombres más ricos de su tiempo.

Nace el 28 de junio de 1710 en andaluza. Siendo el quinto hijo del matrimonio formado por José Romero y Ana de Terreros. Desde temprana edad manifestó capacidades intelectuales excepcionales y, como no podría beneficiarse del mayorazgo familiar, sus padres consideraron que realizara estudios eclesiásticos.

A los 22 años embarcó para la Nueva España reclamado por su tío Juan Vázquez de Terreros, prominente ciudadano de Santiago de Querétaro. Pedro asumió el control de los negocios de su tío, que iban en decadencia, y los volvió beneficiosos de forma muy rápida.

Después de la muerte de su tío, asumió en su lugar varios cargos municipales, llegando a ser alcalde, alférez real y alguacil mayor de la ciudad de Querétaro.

Como era una persona con ambiciones, se asoció con José Alejandro Bustamante y Bustillo, quien había conseguido el permiso de parte del conde de Revillagigedo, por entonces Virrey de la Nueva España, para realizar trabajos de explotación en la veta llamada La Vizcaína.

En 1756 se casó en la Ciudad de México con María Antonia de Trebuesto y Dávalos, de veintidós años de edad, hija de una de las familias más distinguidas de la Nueva España, los Condes de Miravalle, descendientes del emperador Moctezuma II.

El 25 de febrero de 1775, Romero de Terreros fundó el Sacro y Real Monte de Piedad de Ánimas, antecedente del Nacional Monte de Piedad, que contribuyó a la solución de problemas económicos de muchos habitantes. Las grandes vetas del Real del Monte convirtieron a Pedro Romero de Terreros en multimillonario, el hombre más rico de América, y tal vez del mundo, a mediados del siglo XVIII.