“La gracia que se os ha concedido de enseñar a los niños, de anunciarles el Evangelio y de educar su espíritu religioso es un gran don de Dios”. Estas vivas palabras pertenecen a San Juan Bautista de la Salle, fundador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (lasallistas o lasallanos) y patrono de los educadores. Su fiesta se celebra cada 7 de abril.

San Juan Bautista de la Salle nació en Reims (Francia) en 1651. Su familia gozaba de cierta solvencia económica, por lo que él recibió una buena educación, lamentablemente algo a lo que el común de chicos de su edad no accedía en ese entonces.

Fue precisamente a través de sus estudios como Juan Bautista empezó a conocer mejor su fe católica y a interesarse también por el conocimiento en general. Concluidos sus primeros esfuerzos académicos, se graduó como Maestro en Artes, y descubriría que Dios lo llamaba a servirlo a través del sacerdocio. Es así como decidió presentarse al Seminario de San Sulpicio, en París, donde fue admitido. Menuda tarea le encomendó Dios a sus cortos 19 años, ya que sus padres murieron y tuvo que compartir su tiempo entre la formación sacerdotal y la responsabilidad de velar y asegurar la educación de sus hermanos menores.