Al fungir como uno de los primeros y más íntimos espacios de socialización en la vida de los individuos, la familia es un escenario que juega un papel fundamental en la transmisión de cualquier lengua.

Esta influencia puede ser tanto beneficiosa como perjudicial para el aprendizaje de lenguas que han sido estigmatizadas, como lo deja entrever Lucy Palacios Pacheco, estudiante de la Facultad de Ciencias de la Computación de la BUAP: “Una vez escuché a un papá decirle a su hija que para qué aprendía a hablar náhuatl, si esa lengua no le iba a servir para nada; que mejor se enfocara en aprender más español porque eso sí le iba a servir en un futuro”.

A diferencia de este caso, la alumna de Ingeniería en Tecnologías de la Información, originaria de Teopantlán, Puebla, aprendió náhuatl a la par que el español, “desde chiquitita.

Mi mamá, mi abuelita, todos me hablaban en náhuatl, excepto mi papá. Por él fue que aprendí el español porque era el único que nos hablaba en español”, relata. Al platicar sobre el resto de su familia, reconoce que la competencia lingüística en náhuatl se mantiene hasta sus primos, ya que una parte de ellos lo habla con fluidez, mientras que la otra tiene dificultades para ello, pero no para escucharlo.

Hasta ahora, Lucy continúa empleando la lengua indígena que domina fuera de contextos educativos, a excepción de su segundo año de primaria, el cual cursó en una escuela donde se retomó la enseñanza escolarizada de la lengua. Sin embargo, al siguiente ciclo escolar regresó a la institución donde comenzó sus estudios de primaria y no volvió a hacer uso del náhuatl en su trayectoria escolar.

A la fecha, a pesar de vivir fuera de Teopantlán, la joven emplea ocasionalmente el náhuatl con su hermano, una de las personas con quien vive en la ciudad de Puebla.

Al recordar el diálogo entre el padre y su hija, reconoce que existen hablantes que “sienten pena” de hablar alguna lengua originaria; no obstante, Lucy afirma que es necesario hacerles ver que estos idiomas son como cualquier otro. Incluso, al hablar sobre su lengua indígena materna, confiesa: “siento que es parte de nosotros, de donde nacimos y perderla está mal”.