De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), entre enero y octubre del 2020 se registró una caída del 72% del turismo internacional. Esto significa una disminución de 900 millones de turistas en los destinos. Para septiembre de 2020 ya se habían visto afectados 121 millones de empleos del sector de viajes y turismo en el mundo, generando una crisis económica y social, sin precedentes.

En México, los pasajeros aéreos internacionales de los 3 destinos de playa más importantes del país (Cancún, Los Cabos y Puerto Vallarta) han mostrado una caída del -58.8%, -49.9% y -50.7%, respectivamente. En el estado de Puebla, donde la mayoría del turismo es nacional, se estima una caída de entre -64% y -69% en el sector; y de acuerdo con una encuesta levantada por el Centro de Investigación y Competitividad Turística Anáhuac, solo el 22.6% de las familias mexicanas consideran viable disponer de recursos para salir de vacaciones en los próximos 12 meses.

Por todo lo anterior y muchos otros factores, en los primeros días del año se observan una serie de ajustes en el sector y subsectores que evidencian la manera en la que se está transformando el turismo. Aeroméxico entra en una etapa de reingeniería donde el factor humano está siendo fundamental y las relaciones contractuales colectivas se revisan; la hotelería entra en un estado de metamorfosis; los restaurantes entran a la etapa de abrir o morir; AirBnb y otras empresas de economía colaborativa ajustan sus políticas de comercialización y venta; los cruceros están en una etapa que pareciera de hibernación y los parques temáticos reordenan su oferta de ocio y recreación; solo por poner algunos ejemplos.

En el horizonte se alcanza a vislumbrar una transformación más profunda. Entramos en una etapa en la que estamos repensando el turismo, sus impactos y su papel en la sociedad. El turismo nacional será el eje de la recuperación, donde la oferta de playa y el ecoturismo (o actividades al aire libre) repuntarán paulatinamente para posicionarse como la alternativa más “sana” durante el turismo con COVID-19.

En este contexto, se espera una oferta turística con mayor valor agregado, innovación y calidad, más comprometido con el medio ambiente y la sociedad local. El turismo MICE (reuniones, incentivos, convenciones y eventos) no volverá o no debería volver a ser lo que era en la época pre-pandemia. Las nuevas tecnologías nos han demostrado que la presencialidad, en muchos casos, no será necesaria y dada la profunda crisis económica mundial, las empresas no destinarán recursos para esos eventos como antes. Las empresas DMC´s (Destination Management Company) deben reinventarse.

La capacitación y la formación de talento humano será fundamental; los jóvenes y personas altamente formadas, con una visión del turismo más amplia y profunda, serán quienes tendrán mayores y mejores oportunidades laborales. Es así, como en la Universidad Anáhuac Puebla buscamos reinventarnos para ofrecer a nuestros alumnos todas las alternativas para su crecimiento profesional y personal, con el objetivo de formarlos integralmente para ejercer un liderazgo de acción positiva.