El descubrimiento de nebulosas alrededor de los pulsares más poderosos, emitiendo rayos gamma a las más altas energías, podría poner en entredicho el origen de los rayos cósmicos. Los pulsares son estrellas de neutrones increíblemente compactas y altamente magnetizadas rodeadas de una nebulosa creada por partículas y vientos emanados del pulsar.

"Aprovechando el amplio campo de visión del observatorio de rayos gamma HAWC, exploramos el entorno de una lista de pulsares particularmente energéticos. Encontramos evidencia de que la emisión de rayos gamma de energía extrema es un rasgo preponderante en estos objetos", relata Kelly Malone, astrofísica de Los Alamos National Laboratory, en Nuevo México, y autora principal de este trabajo.

El consenso entre la comunidad es que rayos gamma de energía ultra alta, por encima de 56 TeV (tera-electronvolts), provienen de fuentes de rayos gamma y neutrinos bautizadas como "Pevatrones", debido a que deben acelerar rayos cósmicos hasta energías de Peta-electronvolts (1 PeV = 1015 eV). Estas energías son mucho mayores que las producidas en los más poderosos aceleradores terrestres. La naturaleza de los "Pevatrones" ha sido cuestionada a raíz de que la colaboración HAWC publicó un catálogo de nueve objetos con emisión de rayos gamma por encima de 56 TeV, el conjunto de fuentes con la radiación más energética detectada a la fecha. Destacó el hecho de que las nueve fuentes coinciden posicionalmente con los pulsares más energéticos.

"No deja de ser asombroso que las estrellas de neutrones, de tan sólo veinte kilómetros de diámetro, generen a través de su rotación y campo magnético miles de veces más energía que el Sol, pero en forma de electrones y positrones de altísima energía empujando poderosos vientos que impactan el entorno a distancias de miles de millones de kilómetros", comenta Alberto Carramiñana, investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y vocero de la colaboración HAWC por México.

El observatorio de rayos gamma HAWC es un arreglo de tanques de agua de gran volumen instrumentados para fungir como detectores de partículas de altas energías ubicado en la meseta norte del Volcán Sierra Negra, dentro del Parque Nacional Pico de Orizaba. El observatorio aprovecha la altura y condiciones benignas del parque para el estudio de partículas energéticas provenientes del cosmos.