El 29 de junio fue el día más corto en nuestro planeta desde la década de 1960, desde que comenzaron los registros. El recorte de 1,59 milisegundos con respecto al giro habitual de 24 horas plantean la posibilidad de que haya que recurrir a un segundo bisiesto para mantener los relojes como hasta ahora. Esta sería la primera vez que se aceleran los relojes globales.

En general, la Tierra gira una vez cada 24 horas. Sin embargo, la duración del día tiene variabilidad debido a varios factores que pueden hacerlo más largo o más corto.

Se sabe que la rotación de la Tierra se ralentiza, con 27 segundos intercalares, necesarios para mantener la hora atómica precisa desde la década de 1970. El último fue en la víspera de Año Nuevo de 2016, cuando los relojes se detuvieron por un segundo para permitir que la Tierra se pusiera al día.

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