Con 400 negocios no esenciales abiertos, la multiplicación de ambulantes y el aumento de paseantes en el Centro Histórico, concluyó en esta capital del estado la campaña nacional de Sana Distancia.

La víspera del inicio de la Nueva Normalidad, cuando la entidad registra 197 contagios en un día, el mayor nivel desde que inicio la contingencia epidémica, 400 comercios de varios giros comerciales se adelantaron  a abrir sus negocios ante el anuncio de que el ayuntamiento capitalino no tenía previsto imponer clausuras.

De esta manera, pastelerías, zapaterías, jugueterías, tiendas de ropa… ubicados en las calles 10, 12, 14 y 16 poniente, abrieron sus puertas con las restricciones de usar cubrebocas y gel antibacterial.

En algunos restaurantes y fondas, tomaron la decisión de colocar plásticos entre comensal y empleado; además, sólo ofrecer comida para llevar; incluso, modificaron sus horarios  a sólo media jornada.

Según el presidente del Consejo de Comerciantes del Centro Histórico, José Juan Ayala Vázquez, sin apoyo económico por parte de los gobiernos municipal, estatal y federal, ni recursos económico propios para solventar gastos de operación como luz, renta y otros servicios, optaron por reabrir, incluso aquellos locales considerados no esenciales.

“La situación ya es insostenible, no tenemos ningún apoyo por parte de los tres órdenes de gobierno; cómo voy a pagar renta, salarios del personal o cubrir mis gastos personales”, dijo el representante.

A la par del reinicio anticipado de actividades en el comercio formal, también los ambulantes salieron a las calles a recuperar sus espacios, sin que inspectores o policías municipales intentaran contener la invasión en el primer cuadro angelopolitano