Los cuatro hijos, ocho nietos y otros miembros del núcleo familiar de Isabel II acompañaron a la monarca británica en la despedida final de su marido, el príncipe Felipe y duque de Edimburgo, que tuvo lugar en el castillo de Windsor.

Con la llamada a la acción de cuatro cornetas de los Marines Reales y tras el lamento de una gaita y el himno nacional del Reino Unido, Isabel II y sus familiares se despidieron del príncipe Felipe en la capilla de San Jorge, situada en el castillo de Windsor.

El duque de Edimburgo, que fue el sostén matrimonial y moral de la reina británica durante más de 73 años, fue conducido a la cripta real del templo tras una emotiva ceremonia religiosa oficiada por el decano de Windsor, David Conner El arzobispo de Canterbury y jefe de la Iglesia anglicana, Justin Welby, ofreció oraciones y bendiciones en el solemne e íntimo acto, cuyos principales componentes fueron elegidos por el propio duque antes de morir, con 99 años, el pasado 9 de abril.

Música de Britten, salmos cantados por el coro local, temas insignia de la Armada o un clásico ruso en despedida de los difuntos se oyeron a lo largo de la ceremonia privada, que se emitió en directo por televisión y radio.



El funeral se ajustó a las reglas y restricciones contra el covid-19 de distancia social, motivo por el cual no hubo rezos y cánticos de los congregados.

El heredero de la corona, el príncipe Carlos, y su hermana, la princesa Ana, lideraron la procesión fúnebre desde la entrada del castillo hasta la capilla de San Jorge del mismo recinto.

Caminaron detrás del féretro que, envuelto en el estandarte personal del duque y luciendo su espada y capa de oficial de la Marina Real, fue trasladado sobre una furgoneta Land Rover, de color militar verde y distintivas modificaciones que diseñó el ahora difunto. Los duques de Cambridge y de Sussex —los príncipes William y Harry— se unieron a la procesión.