Más de 5, 5 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda en esa región del norte del país. De no tomarse medidas inmediatas, al menos dos millones de ellas caerán rápidamente en situación de hambruna. Las agencias mundiales que velan por la alimentación, la agricultura y la niñez esperan ampliar la asistencia, pero necesitan acceso irrestricto y financiamiento urgente.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) advirtieron este jueves del riesgo inminente de hambruna en Tigray, una región del norte de Etiopía afectada por el conflicto armado y la pobreza.

Los organismos señalaron que para evitar esa desgracia y salvar vidas es imperativo aumentar la asistencia alimentaria y la ayuda para el sustento, acciones que, a su vez, precisan de un acceso sin restricciones a todas las áreas, un cese de hostilidades y recursos financieros suficientes.

Según los datos más recientes de las agencias, más de 350.000 personas afrontan ya condiciones catastróficas en Tigray, la cifra más alta de individuos en ese nivel de gravedad registrada en un solo país en la última década.

Además, cerca del 60% de la población, más de 5,5 millones de personas, padece altos niveles de inseguridad alimentaria aguda en Tigray y las zonas vecinas de Amhara y Afar. De ese colectivo, 2 millones de personas se encuentran en un nivel de emergencia tan grave que caerán en la hambruna si no se toman medidas inmediatas.

Los organismos prevén que la gravedad de la inseguridad alimentaria crecerá de aquí a septiembre, sobre todo en Tigray. Asimismo, calculan que más de 400.000 personas enfrentarán condiciones catastróficas si no reciben ayuda urgente.

A este panorama sombrío su suma el peligro de que el conflicto se intensifique y obstaculice aún más la asistencia humanitaria.

Destrucción de los medios de vida

El director general de la FAO indicó que las comunidades rurales del norte de Etiopía han sido muy afectadas por los choques armados, que han destruido granjas y acabado con las semillas y el ganado.

“Es imperativo que ayudemos a estas comunidades a mantener alimentadas a sus familias y que apoyemos la producción local de alimentos, allanando el camino para una recuperación más rápida. Pero para ayudar a las personas al borde de la hambruna, necesitamos recursos y acceso, y ambos siguen siendo un problema”, dijo Qu Dongyu.

El responsable del PMA también expresó gran preocupación ya que si bien se salvan muchas vidas con la distribución de alimentos, quedan muchísimas más personas por salvar en zonas a las que el personal humanitario no puede llegar.

“Los grupos armados todavía nos bloquean. La capacidad de la población de Tigray para acceder a servicios vitales y para que el PMA llegue a ellos con asistencia alimentaria es fundamental para evitar una catástrofe. El acceso debe extenderse mucho más allá de las principales ciudades llegar a las personas que lo necesitan desesperadamente, dondequiera que se encuentren, con la asistencia adecuada y sin demora”, recalcó David Beasley.