Los pacientes con COVID-19 persistente experimentan síntomas como trastornos del estado de ánimo, fatiga y deterioro cognitivo que pueden afectar negativamente a la vuelta al trabajo y a la reanudación de las actividades normales, según un estudio de Mayo Clinic (Estados Unidos) publicado en la revista científica 'Mayo Clinic Proceedings'.

El estudio informa sobre los primeros 100 pacientes que participaron en un programa de rehabilitación para evaluar y tratar a los pacientes con el síndrome post-COVID-19. Los pacientes fueron evaluados y tratados entre el 1 de junio y el 31 de diciembre de 2020. Tenían una edad media de 45 años y el 68 por ciento eran mujeres. Fueron evaluados una media de 93 días después de la infección.

Más de un tercio de los pacientes declararon tener dificultades para realizar las actividades básicas de la vida diaria, y sólo 1 de cada 3 pacientes había vuelto a la actividad laboral sin restricciones.

"La mayoría de los pacientes del estudio no tenían comorbilidades preexistentes antes de la infección por COVID-19, y muchos no experimentaron síntomas relacionados con la COVID-19 que fueran lo suficientemente graves como para requerir hospitalización. La mayoría de los pacientes tenían resultados normales o no diagnósticos de laboratorio e imagen, a pesar de tener síntomas debilitantes. Este es uno de los retos de diagnosticar el síndrome de fatiga crónica a tiempo y responder de forma  eficaz", explica el primer autor del estudio, el doctor Greg Vanichkachorn.

No obstante, los síntomas solían tener efectos negativos importantes cuando los pacientes intentaban volver a sus actividades cotidianas, incluido el trabajo. "La mayoría de los pacientes con los que trabajamos requerían fisioterapia, terapia ocupacional o rehabilitación cerebral para tratar el deterioro cognitivo percibido.

F. Infosalus