En las últimas semanas se han identificado brotes en humanos de la viruela del simio, o viruela del mono, una infección provocada por un virus. Aunque se desconoce su procedencia exacta, es un virus conocido y se pueden tomar precauciones para evitar que se extienda entre la población.

La viruela del mono, mejor denominada como la viruela del simio, es una enfermedad causada por un virus de la familia Poxviridae, el Orthopoxvirus. Este virus es similar al virus que causa la viruela en humanos (Variola) y la viruela bovina. En esta familia de virus también encontramos el Vaccinia virus que fue utilizado para crear la vacuna contra la viruela, gracias a su parecido.

Como todos estos virus, el virus de la viruela del mono (“Monkeypox” en inglés) presenta unas características similares, tanto en su estructura como en los síntomas que genera. Este virus es zoonótico, lo que quiere decir que su reservorio natural es en animales.

Entre los animales más comunes encontramos ratas, ardillas y otros roedores, aunque el principal reservorio todavía no se ha identificado. Sin embargo, este virus tiene la capacidad de infectar monos y humanos a través de un contacto directo con estos animales.

El primer caso de viruela del mono fue identificado en 1958 en colonias de monos donde se practicaba la investigación. Años más tarde, en 1970, se encontró el primer caso de esta viruela en humanos, en la República Democrática del Congo.

Hasta la fecha, se han documentado varios brotes de esta enfermedad en distintas partes del mundo, aunque el foco más preocupante siempre se ha mantenido en África. En algunas regiones de este continente, los casos están en crecimiento en las últimas décadas, llegando a presentar una preocupación sanitaria.

¿Qué síntomas tiene la viruela del mono?

Los síntomas de la viruela del mono pueden ser leves y en muchos casos llega a ser una enfermedad asintomática. En humanos, los síntomas más comunes durante los primeros días son fiebre, dolor de cabeza y muscular, agotamiento, escalofríos e inflamación de los nódulos linfáticos.

Rápidamente después de presentar algunos o varios de estos síntomas, pueden aparecer ronchas o sarpullidos en la piel, que se “extienden” desde la cara por el resto del cuerpo. Esta erupción aparece primero en forma de pápulas que se transforman en vesículas y por último en pústulas.

Estas lesiones terminan formando una costra que se cae de forma natural transcurrido entre dos y cuatro semanas desde el inicio de la enfermedad. Aunque la mayoría ocurre sin complicaciones, en algunos casos puede ser mortal, especialmente en poblaciones con otras infecciones o enfermedades que comprometen el correcto funcionamiento del sistema inmunitario.

¿Cómo se transmite la viruela del mono?

La transmisión de animales a monos o a humanos ocurre a través de un contacto estrecho, ya sea a través de una herida, un mordisco, fluidos corporales o contacto indirecto con superficies contaminadas con el virus.

La transmisión entre humanos también se ha identificado por vía respiratoria únicamente tras un contacto prolongado de mucha proximidad, aunque la más probable es a través de contacto directo o indirecto de fluidos corporales o lesiones.

En las últimas semanas se han identificado al menos siete casos entre el día 6 y el 15 de mayo en Reino Unido. Recientemente también se han identificado varios posibles casos en Madrid, y aunque no se han confirmado con test microbiológicos, parecen encajar con la viruela del mono.