Persiste la cultura política autoritaria, en lugar del liderazgo político.

Lo que ahora les comentaré, no es nada nuevo, pero si debe tomarse en cuenta, si de alguna manera, tanto en los sectores público y privado, quieren mejorar para bien de la sociedad mexicana, o al menos aminorar las graves consecuencias, que sufrirá, en caso de seguir como hasta ahora.

Debe considerarse que pocas veces en la historia de México se ha enfrentado un panorama tan complejo con una crisis simultanea de salud, económica y social, en donde no se tienen los diagnósticos ni la voluntad para resolverlos.

La palabra clave

El desafío más importante es de liderazgo.

Sin liderazgo ni metas precisas con una sola preocupación; la población mexicana.

En México se ha perdido el liderazgo aquel guía y conductor de una comunidad que tiene un rol social importante.

En esta entrega, lo mismo me refiero al Líder de un sistema Político y al líder empresarial, y en ese sentido –considero- un líder debe responder a las características del significado de la palabra, lo mismo ejerza su liderazgo en la Iniciativa privada que en el sector público, con las siguientes cualidades, entre otras:

Conductor
Integrador
Articulador
Conocedor y protector de sus seguidores
Rige su conducta.

Quienes creen en el líder, le tienen fe y confianza para regir los destinos de la comunidad o empresa.

En los tiempos que vivimos, se considera superada la definición de Líder basada en el carisma, planteada por Max Weber, quien definía esa cualidad en una persona a la que se le trata como si estuviera dotada de energías o habilidades sobrenaturales, sobrehumanas o excepcionales, tal como lo concibió la filosofía griega, consideradas de origen divino, por lo que el individuo que las posee es tratado como líder.

Algo de historia:

Como dije antes, el tema de falta de liderazgo no es nuevo, es decir no es propio del sexenio que vivimos, ya que México ha sufrido mucho por esta carencia, basta mencionar solo algunos de los aspectos y, sin ir más lejos de la historia, aquí algunos datos:

A partir de 1980, el partido hegemónico comenzó a sufrir reveces electorales e inició un proceso de “democratización” en México. Durante este periodo, la desaprobación y el desencanto con los políticos parecían ser el motor que impulsaba la búsqueda de democracia en el país.

Después del año 2000, la desaprobación ciudadana tomó un matiz desesperanzador al convertirse en un malestar sin destino, proyecto ni utilidad aparente. Después del triunfo electoral de Vicente Fox, un estudio mostraba una ciudadanía insatisfecha con la democracia que había construido, pero sin nuevas propuestas, y hacía énfasis en la caída de la popularidad presidencial y cómo esta coincidió con una baja en la participación electoral en 2003. Ya se culpaba al desempeño del Gobierno.
2006 Llega por una inexplicable elección del mismo partido de Vicente Fox, en el que desata el miedo y el terror, con en el que también la ciudadanía reniega y cunde el hartazgo de la “oportunidad” que dio a el Partido Blanquiazul.

El 2012 llega sin esperanza pero con la intención de algunos grupos políticos de “maniobrar” mucho de lo que anteriormente “manosearon” otros funcionarios de gobiernos.

En todos los sexenios antes mencionados y el actual ¿Quién no se da cuenta del sentir del ciudadano común? cuando la algarabía transicionista con su nuevo Gobierno resulta frustrante, luego de no percibirse acciones contundentes orientadas tanto a ordenar el caos político y a mejorar la calidad de vida.

Pues desde hace muchos años, México no ha tenido ya verdaderos líderes, además de otros factores debo mencionar que uno, que identifica la falta de liderazgo en una persona; es cuando no muestra habilidades de comunicación efectiva.

A muchas personas, que están colocadas en el nivel de líderes, les gustaría saber cómo detectar que el liderazgo está llegando a su etapa final, y muchos habrían preferido escuchar las advertencias antes de asumir las consecuencias.

Parece que estamos atestiguando el final de cierto tipo de liderazgos porque en el camino extraviaron la misión, el propósito y la propuesta de valor.

Evitar el caos

Muchos liderazgos en el mundo han olvidado el principio que da naturaleza a la administración, pero hablando de México y de algunos gobiernos como el del estado de Puebla, es necesario que centren su atención, en este tema, el liderazgo , de lo contrario se verán inmersos en un complicado y aventurado “laberinto”.

Recordemos también que El liderazgo que provoca caos y admite el desorden suele ser muy popular al principio, dado que es muy atractivo ver que alguien llama al cambio de paradigmas. Sin embargo, cuando un líder deja de tener características que lo hacen ser un referente, sabemos que la curva ascendente llegará a su punto de quiebre y empezará a descender hasta llegar al final y el desorden es el extremo contrario a la buena gestión.

Lo que ahora les digo ni es una lección de liderazgo ni mucho menos una guía práctica, pues quienes están en ese lugar, saben esto y más, solo es un recordatorio de las bases para guiar a la gente.
Responsabilidad social

Tanto en el gobierno como en el sector privado lo importante es actuar en forma congruente.

La falta de liderazgo se refleja en el problema de la violencia brutal en México y el de su pobre crecimiento económico, que están íntimamente relacionados.

No se trata del desafío de un presidente, sino de una sociedad, que requiere de liderazgos para salir adelante.

Nótese cómo el descontento ahora corroe, el nuevo desencanto y no parece ser una fuerza productiva, sino un problema. Este sentir ciudadano también parece vincularse con retrocesos autoritarios, siendo una condición necesaria para el surgimiento de ciertas

figuras que frecuentemente recurren a la violencia, limitan libertades y vulneran la democracia.

Es una pena que a estas alturas en México los ciudadanos, a la pregunta ¿Qué es para ellos el Estado? las respuestas más comunes sean:

“señores que llegan a la comunidad cargados con despensas solo cuando hay elecciones”.
“represión, impunidad, corrupción, promesas incumplidas”.

Reitero que un panorama tan complejo con una crisis simultánea de salud, económica y social, en donde no se tienen los diagnósticos ni la voluntad para resolverlos, es necesario tener una palabra clave.

La palabra clave: liderazgo, el desafío más importante.

Porque con este factor tal vez podremos ver los siguientes tres elementos que suelen reflejar la gobernabilidad en cualquier sistema:

1. Proyectos sólidos y duraderos en el sistema
2. Eficiencia en el gobierno
3. La capacidad del Estado para resolver el conflicto sin recurrir a la violencia

Esperemos que esto se vea y pronto.

¿No cree Usted?