El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, sentenció que las heridas que dejó la pérdida humana del COVID-19 a más de un año, no se curarán con vacunas, situación que refleja el “horror y la desesperanza” que deja esta enfermedad.

Así lo expresó en el marco de su misa dominical en La Catedral de Puebla, donde señaló que este enemigo invisible, también se traduce en agotamiento y miedo entre quienes han vivido de cerca la enfermedad o perdieron a un familiar por la misma.

Consideró que la Iglesia Católica jamás se cansará de defender la vida, que por eso pidió a la población en general no bajar la guardia ante esta crisis de salud, que en Puebla superó las 11 mil defunciones.

“La vida y la salud son regalos de Dios, pidió nuevamente no bajar la guardia, ya que son tiempos difíciles, confió que juntos saldremos adelante, así como lo ha dicho el Papa Francisco”. dijo. 

Cabe señalar que la Arquidiócesis de Puebla sigue realizando las misas en La Catedral con aforo reducido, donde los fieles están obligados a mantener la sana distancia y usar el cubre bocas para evitar la propagación del virus.