Dicen que en política la percepción es realidad. Y ciertamente, no sólo en política sino en general en todos los ámbitos en los que se desarrolla un individuo, la percepción es realidad y esta realidad puede ser cierta o falsa, pero es su realidad, su representación social que es compartida por un número amplio de otros sujetos sociales.

Toda representación social, pasa por filtros emotivos, creencias y valores, más que por filtros cognitivos, sobre todo cuando se trata de política. Pero en general, repito, en cualquier ámbito de la ciudadanía este proceso es el que se gesta en una percepción.

Ahora bien, los partidos políticos de la oposición al partido hegemónico iniciaron campañas con estrategias de comunicación política con el eje de la unidad. Después con campañas de contraste relacionadas con la pandemia y la economía con sus adecuaciones según sea el caso para cada distrito o incluso municipio.

La unidad como sinónimo de esperanza y de fortaleza es una estrategia acertada comunicacionalmente hablando y las estrategias de contraste, como ya lo habíamos advertido en opiniones previas, era previsible que se centraran en la ineficacia de los diversos niveles de gobierno en relación a la salud y la economía.

Pero, la estrategia del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, es sin lugar a dudas, muy asertiva. Si bien, la ley electoral que desde hace más de una década entró en vigor justo por partidos de oposición al partido que gobernaba en ese momento.

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La estrategia de vacunación está enmarcada en la legalidad y, dicho sea de paso, se agradece que se inicie con la inoculación que como estrategia de comunicación política es muy eficaz, incluidas las reaperturas de casi la totalidad de comercios pertenecientes a los sectores económicos.

Las vacunas, brindan esperanza a los mexicanos y, dicho sea de paso, se contrarresta la estrategia de contraste que realizan los partidos opositores al partido oficialista. Además de que ayuda a que no haya abstencionismo en estas elecciones intermedias ya el INE Puebla presentaba las medidas sanitarias que se implementarán para las votaciones.
Y es que, en estas elecciones intermedias, puede haber de todo, menos abstencionismo. El partido oficialista se juega más de 500 cargos de elección popular en el país y me parece pondrán especial atención en las diputaciones sobre todo federales, importantísimas para aprobaciones de ley de reforma que se requieran desde la Presidencia de la República.

Morena es AMLO, el partido gira en torno a su liderazgo y su permanencia depende de la aprobación del presidente. En promedio según la última encuesta publicada por Mitofsky su nivel promedio de aprobación en el país es del 56%. Sigue siendo muy alto, sobre todo, si tomamos en cuenta los contrastes en los niveles de aprobación de gestiones de gobierno emanados de este instituto político.

El presidente y sus estrategas, son magistrales en cuanto a la eficacia de sus estrategias de comunicación política porque saben medir muy bien el pulso del humor social de la mayoría de los mexicanos.

El partido oficialista seguirá girando en torno a las estrategias y aprobación del presidente López Obrador por ello aún con todas las pugnas internas y con los escándalos mediáticos que muchos se han convertido en crisis, no han logrado permear en el voto duro de Morena. Porque el presidente ha sabido manejar muy bien los hilos.

Twitter: @AlesandraMartin