La cultura financiera son los conocimientos y prácticas que llevamos en el día a día para mantener una buena administración de nuestros ingresos y gastos, así como un correcto uso de los productos y servicios financieros.

A pesar de la difícil situación económica de los ciudadanos, la cual se complicó con la pandemia, muchos no cuentan con cultura financiera ni siquiera tienen la intención de incluirla en su vida, y tal vez sea momento de considerarla en su cotidiana vida, más aún fomentarla entre los niños y jóvenes.

Lo que se ha visto, a lo largo de la historia, es que en los pueblos, gastan mas los que menos tienen, lo cual puede ser bueno para quienes ofrecen bienes y servicios. Sin embargo es importante que se rediseñe el patrón mercantil considerando también la premisa de que los que menos tienen erogan más recursos, esto también es bueno para el mercado de bienes y servicios.

En esta oración me referiré, dentro de la cultura financiera, al renglón del ahorro.

¿Qué es lo que impide a los mexicanos empezar a ahorrar?

Gastos superfluos nos impiden ahorrar en el hogar

Según uno de los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, señala algunos aspectos que impiden a las personas ahorrar, aquí los menciono y trato también de dar a conocer una reflexión al respecto:

Cuenta de televisión por cable.

Este es uno de los gastos innecesarios más comunes, y desafortunadamente, lo llevamos en el ADN. Crecimos viendo televisión y estamos muy acostumbrados a hacerlo. Sin embargo, es un hábito que te está quitando mucho dinero.

Regalos costosos.

Es normal que a tus seres queridos les quieras regalar “lo mejor”, pero ten en cuenta que “lo mejor” no debe ser lo más costoso.

Pagar precios completos.

No necesitas comprar ropa de última colección, ni tampoco debes tener el último celular. ¡No pagues de más solo por estar a la moda! Si tienes paciencia unos meses, puedes conseguir los mismos productos a mejor precio.

Seguros innecesarios.

Añadido a muchos servicios bancarios vienen seguros que tal vez no necesites y que sí te están quitando dinero.

Membresías costosas de gimnasio.

Muchas personas pagan membresías de todo un año, desafortunadamente, no tienen la disciplina suficiente para ser constantes y aprovechar su dinero.

Cigarrillos y cigarrillos electrónicos.

El cigarrillo es uno de los gastos innecesarios más difíciles de identificar. Pero está ahí. De cajetilla en cajetilla, estás dejando de ahorrar dinero que puedes utilizar para algo mejor.

Intereses de tarjetas de crédito.

Debes ser muy cuidadoso con el uso de tu tarjeta de crédito. De hecho uno de los consejos financieros es no utilizarlas, a menos que sea imperante su manejo.

Cuentas de celular y planes de datos.

Revisa muy bien cuánto estás pagando por tu plan de celular y qué estás obteniendo a cambio.

Salir a comer y pedir domicilios.

Bueno que es pedir a domicilio la comida que más te gusta. Saber que no tienes que levantarte y cocinar. pero también representa uno de los gastos innecesarios que más acaban gradualmente su bolsillo.

Cafés “ocasionales”.

Si eres de los que siempre se compra “un cafecito” cuando sales de casa, haz las cuentas de cuánto estás gastando al mes; puede que te sorprendas.

Desechar productos que recién vencieron.

En éste caso debes ser muy cuidadoso con las fechas de vencimiento de los productos.

El ahorro sin duda se convierte en un aliado en momentos en los que los imprevistos se presentan o bien, desea cumplir algún objetivo que se propuso en un determinado plazo.

Desnutrición por falta de cultura financiera

Aunque parezcan no tener relación la buena alimentación con la cultura financiera, estos conceptos tienen mucho que ver, dado que, como lo dije antes , quienes más gastan son los que menos tienen, desafortunadamente gastan en muchos aspectos que no contribuyen a la buena alimentación, lo que se refleja en diferentes aspectos, principalmente en la salud de los individuos, a una salud deteriorada por mala alimentación, corresponde la factibilidad de contraer diferentes tipos de enfermedades, las cuales, no sólo a la propia persona hacen erogar recursos sino también al estado, y esto es un gasto que, en términos de prevención, se consideraría entre los superfluos.

Porque desafortunadamente tenemos un gran número de enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión y otras más complicadas.
Más allá de los precios, los ingresos y la accesibilidad a ciertos productos, existen otros factores menos influyentes pero remarcables en el fenómeno de la desnutrición. Factores como ciertas prácticas alimentarias tradicionales o religiosas y tabúes de ciertas sociedades pueden contribuir a deficiencias nutricionales en ciertos grupos de la población.

Con lo anterior, quiero decir que es hora de que quienes puedan orientar a los niños y jóvenes a pensar en la cultura financiera, lo hagan, y quienes, como adultos no lo han hecho comiencen a practicarla.
Al Gobierno, no le confío esta tarea, dado que para el sector público, los ciudadanos; entre más enfermos, pobres y desorientados, representan “materia” humana de mejor manejo.

¿No cree usted?