Cada 10 de octubre la Federación Mundial de la Salud Mental con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedica éste día a crear conciencia sobre el impacto de los trastornos mentales en la población mundial. En éste 2021 se busca crear conciencia sobre la inequidad del acceso a la salud mental, pues a raíz de la pandemia se han incrementado los trastornos mentales y esto ha recaído sobre todo en aquellos sectores que de por sí contaban con poco acceso a tratamientos de dicha índole.

Es bien conocido que en nuestro país, el acceso a la salud mental sigue siendo un lujo para mucha gente, pues la atención en el Seguro Social es extremadamente tardada y con poco seguimiento en el caso de los procesos terapéuticos, además de que su cuadro básico de medicamentos especializados para dichos trastornos es sumamente limitado y muchas veces escaso, por eso, a pesar de contar con dicha prestación, muchas personas se ven obligadas a buscar atención particular como cualquiera que no la tenga.

La inequidad en la atención en nuestro país inicia en lo económico, pues para mucha gente no solo es inaccesible acceder a un diagnóstico, sino apegarse a una medicación tan costosa durante el periodo requerido y a un seguimiento multidisciplinario que implicaría pagar consultas con diversos especialistas como psiquiatras, neurólogos y psicólogos. Sin embargo no se queda ahí, pues también sigue siendo un tema que divide opiniones al considerar que las enfermedades que no son visibles, no son reales o que requerir ayuda para recobrar la salud mental, es signo de debilidad.

Como lo ha señalado la Organización Mundial de la Salud, la pandemia de Covid19 ha aumentado los nuevos casos de afecciones en la salud mental, ha agravado los ya existentes y ha llevado a interrupciones en los tratamientos previos, lo que supone una problemática sobre la que se pretende sensibilizar con el hashtag #SaludMentalAhora que estará vigente el resto del mes de octubre, para iniciar un diálogo al respecto que busca crear estrategias para reducir dicha inequidad.

En el caso particular de México, a raíz de la pandemia se ha registrado un marcado aumento en los casos de ansiedad y depresión, que han afectado en mayor medida a las mujeres que se han enfrentado a una mayor carga desde que el trabajo y escuela se trasladaron a la casa, pues el trabajo doméstico aumentó de manera exponencial al tener a la familia en casa todo el tiempo y vieron empalmados sus horarios y actividades laborales, con las domésticas e incluso con las académicas de sus hijos, reportando poca colaboración de los varones. Si bien es cierto que las mujeres en nuestro país han estado acostumbradas a largas jornadas de trabajo fuera y dentro de la casa, no podemos pasar por alto que la pandemia vino a agravar tanto los niveles de estrés, como a poner a prueba las interacciones familiares que se han visto marcadas con un claro incremento en la violencia doméstica.

Según los resultados del estudio “Madres trabajadoras y Covid-19: Efectos de la pandemia en circunstancias de teletrabajo en México” realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD México) a raíz de la implementación del trabajo y estudio en casa, muchas mujeres reportaron haber acudido a servicios de atención o a terapia psicológica o psiquiátrica. Algunas también mencionaron servicios de apoyo psicosocial que les dieron en sus centros de trabajo; otras comentaron de la ingesta de ansiolíticos, pastillas para dormir, antidepresivos, entre otros medicamentos, para sobrellevar la situación.

El acceso a la salud mental no debería ser un lujo para nadie, sino un derecho, pues no estamos hablando como erróneamente se cree: de “problemas emocionales”, sino de trastornos que impactan todas las esferas de quienes los padecen, disminuyendo su calidad de vida e incluso llegando a desencadenar suicidios. Debemos dejar de estigmatizar no sólo a quienes los padecen, para que puedan buscar ayuda, sin tener que además enfrentarse a la crítica de quienes los rodean por no “echarle ganas” sino también hagamos conciencia de que son trastornos cada vez más comunes y que cualquier persona puede llegar a padecerlos, pues según datos de la Organización Mundial de la Salud, ya antes de la pandemia, más de 300 millones de personas en el mundo padecían depresión, considerada como una de las principales causas de discapacidad. Mientras que más de 260 millones de personas en el mundo tenían trastornos de ansiedad, sabiendo que ambas cifras han aumentado exponencialmente desde el inicio del Covid-19.

Hagamos conciencia de que la salud mental es tan importante como la física y que son complementarias, así como su atención. Dejemos de pensar que acudir con un profesional de la salud mental es para locos o débiles, empecemos a verlos como cualquier otro especialista que nos ayudará a sentirnos mejor.

Como siempre, esperamos sus comentarios a través de nuestras redes sociales con el hashtag #SaludMentalAhora para unirse al diálogo que está promoviendo la OMS sobre éste importante tema.

¡Hasta pronto! Nos leeremos nuevamente desde el diván.