El sacerdote jesuita, Ignacio González Molina, conocido como el padre Nacho, falleció ayer por la noche en su natal Teziutlán, a los 77 años, por complicaciones del cáncer que padecía desde hace 10 años. Era considerado uno de los curas más rebeldes de la Arquidiócesis de Puebla por su discurso político.

Al inicio de la pandemia de coronavirus el sacerdote jesuita se contagió, pero pudo salvarse, sin embargo, ayer perdió la batalla por la enfermedad que lo mantuvo en agonía durante todo el fin de semana, por lo que sus familiares y amigos solicitaron a través de redes sociales una cadena de oración para fortalecerlo.

El padre Nacho llegó a criticar al actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, después de ver las movilizaciones que realizó tras su desafuero, señalando que a México no le convenía un gobierno de izquierda.

También hizo referencias a las formas de sustento de los sacerdotes católicos, a base de limosnas, motivo por el cual se mantuvo de las clases que daba en la Escuela Libre de Derecho de Puebla.

Su manera de ser franca y directa, le valió su remoción de iglesias en zonas de alto estrato social como de La Virgen del Camino ubicada en la zona de Angelópolis, a parroquias populosas como la de la unidad habitacional San Jorge al sur de la ciudad.

Existen versiones periodísticas que señalan que el padre Nacho, llegó a oficiar misas en el Balneario Agua Azul, señalando que él iba en busca de personas que evangelizar en cualquier lugar, así que no era impedimento que los asistentes estuvieran en traje de baño para comulgar.

Fue comentarista en temas de política y religión en noticieros de periodistas como los fallecidos Enrique Montero Ponce y Javier López Díaz, además de que condujo el programa radiofónico Suave Patria en la estación del gobierno estatal, además de que escribió la columna Mexicanidades para varios periódicos.

El padre Nacho se ordenó sacerdote dentro de la Compañía de Jesús el 7 de mayo de 1977, fue cercano al finado arzobispo Rosendo Huesca Pacheco, quien lo envió a diferentes regiones de la arquidiócesis.

Era licenciado en Química e Historia y realizó la maestría en Historia en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México.