Las activistas feministas son las actuales heroínas de América Latina. Son jóvenes con pañuelos verdes que están transformando de forma positiva los derechos de las mujeres: cambiarán el rumbo de las políticas públicas y las formas de vincularnos socialmente en las próximas décadas.

Formadas en el feminismo descolonial, que exige la despenalización del aborto, la pena máxima a los feminicidas y la cárcel para quienes cometan violencia vicaria, estas jóvenes son cada día más poderosas discursivamente.

Así es Lizeth Mejorada Barrios, quien a los 23 años fue nombrada consejera social del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), a propuesta del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, convirtiéndose en la consejera más joven de la historia, desde el 1 de diciembre del 2021.

Liz Mejorada, como es más conocida, junto con otras 15 consejeras sociales y 16 consejeras consultivas, revisan y proponen mejoras a las políticas públicas a favor de las mujeres en México.

Su antecesora fue Basilisa Montaño Gutiérrez, defensora indígena de derechos humanos de Coyomeapan, quien, desde el 1 de septiembre de 2021, está privada de su libertad en la cárcel de Tehuacán.

Liz es originaria de Chignahuapan, pero radica en la capital poblana desde hace siete años. A mediados del 2021 fue candidata de Morena a la diputación local de Puebla por el Distrito 17, espacio que perdió ante un panista.

Ella se define como una feminista “no puritana” y comprende que las feministas que quieren convertirse en políticas sean criticadas, sin embargo, considera que quienes lo hacen es porque no conocen la historia del feminismo.

“Las primeras feministas eran militantes del partido comunista, eran sindicalistas y ejercían su vida política de manera partidista, en la agremiación y en la colectividad. Este feminismo puro que le tiene miedo a la política partidista es demasiado posmoderno”.

Liz considera que en los Congresos debe haber más mujeres con formación feminista, como sucede en Argentina y Chile, donde esos espacios son ocupados por mujeres que provienen de la lucha social y de haberse adueñado de los espacios públicos.

“No sueño con ser diputada, sueño con llevar la agenda de las mujeres. Necesitamos cabildear temas de género con la oposición. Seguramente nos vamos a seguir topando con compañeros misóginos y machistas; y en ocasiones no vamos a poder hablar tanto como quisiéramos, pero la idea es tomar esos espacios y avanzar juntas”.

Menciona que muchas mujeres que han sido pioneras en impulsar temas de género en los congresos no tenían trayectoria política, sino que “se aventaron” a ser candidatas, porque supieron que el estar en los espacios donde se toman las decisiones también fortalece los derechos de las mujeres.

“La política sigue siendo patriarcal, difícil y corrupta, y para acabar con eso debemos lanzarnos a ella más mujeres”.

Liz tiene trayectoria en el activismo como consejera de Movilidad del Municipio de Puebla y como directora de la Organización Puebla Vigila A.C., organización especializada en combate a la corrupción, transparencia y gobierno abierto.

También es vocera de REDefine Puebla, organización dedicada a la defensoría de los derechos de las mujeres y a acompañar denuncias sobre delitos de género, motivo por el cual estuvo al lado de Helena Monzón, tras el feminicidio de la hermana de esta última, la activista y abogada feminista Cecilia Monzón.

Las adultocentristas y el ego dividen al feminismo

Liz Mejorada reconoció que, dentro del feminismo, existen divisiones propiciadas por adultocentristas, mujeres que tienen décadas en la lucha feminista y que consideran que las más jóvenes no se han ganado el derecho de alzar la voz.

La activista añadió que, en general, las feministas de 30 años para arriba ven como invasoras a las más jóvenes, porque les dicen: “nosotras ya estábamos acá cuando nadie salía a marchar”.

“Ahí se nota el adultocentrismo. Cada vez somos más colectivas jóvenes, y claro que nos vamos a equivocar y algunas hacen cosas locas, porque no tienen la información que las demás ya tenemos, pero están movilizándose y eso es lo que importa”.

Añadió que el ego hace que algunas feministas deslegitimen a otras, generando dinámicas tóxicas entre las colectivas, lo que también fractura al movimiento feminista.

También criticó el oportunismo que existe, tanto en temas de género como de diversidad sexual, debido a que hay activistas que se sientan con representantes de todos los partidos políticos para sacar ventaja personal y no para fortalecer la agenda.

Un ejemplo de combinación de adultocentrismo y ego es el estancamiento en el debate de la legalización del aborto, dijo, debido a que las colectivas eligen con cuál diputado o diputada cabildear, de acuerdo con sus afinidades.

“Eso divide. Tal parece que, a veces, se quiere avanzar más por el ego que por el trabajo. Si un diputado o diputada no te invita de manera personal a su mesa de trabajo, la colectiva se encarga de deslegitimar. No les importa si está bien o mal redactada la propuesta, si es importante el tema o si es algo por lo que han luchado por 10 años”. Por el contrario, reafirma que ella no es puritana: “si no me invitaron, le hablo al diputado o diputada y le digo que existimos y que es importante entablar diálogo”.

Liz Mejorada dijo que respeta a las feministas antiestado, que quieren permanecer así de por vida; sin embargo, ella considera que, para que el feminismo avance, se necesita de reformas y que éstas solo se dan desde la actividad política.

“Le apuesto a un feminismo con incidencia política e intergeneracional, que me permita construir agenda con las mujeres que tienen 15, 40, 50, 60 años, de la edad que sean, porque necesitamos reformar para avanzar”.

Finalmente, lamentó el incremento de feminicidios en el estado de Puebla y llamó a la Fiscalía General del Estado (FGE) a resolver las carpetas de investigación, sin filtraciones a los medios y sin la revictimización de las mujeres y sus familias.