Celia Tirado Ortiz tiene 72 años, para caminar se sostiene de un bastón, pero eso no le impidió trasladarse desde Ayotoxco de Guerrero a la capital poblana para pedirle al secretario de Salud del estado, José Antonio Martínez, que no deje morir el programa Medicina Tradicional.

Celia es curandera y partera desde hace tres décadas. Ella aprendió a sacar un bebé por intuición y por necesidad, estaba en un monte, en medio de la nada, cuando una mujer comenzó labores de parto.

Como pudo sacó al bebé, cortó el cordón umbilical con una piedra y lo amarró con un lazo de su falda. Ella había visto el proceso con su abuela y su mamá, quienes fueron parteras, así que supo cuando ya había salido la placenta y no había riesgo para la madre.

Su segundo parto lo atendió en una carretera y el tercero en una milpa. Después de esos tres bebés, estaba lista para recibir a muchos más, así que comenzó a capacitarse por lo que consideró que es necesario que exista una escuela gratuita de medicina tradicional.

Celia, dijo que hay hombres que se vuelven parteros, así como ella, en una emergencia para atender un parto, aunque también consideró que es un don con el que se nace.

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Ella forma parte del grupo de curanderas, hueseras y parteras que este día se reunió con el funcionario estatal para explicarle las precarias condiciones en las que trabajan como voluntarias en el módulo de medicina tradicional de Ayotoxco de Guerrero.

Acompañadas de Leticia Reyes, integrante de la Red de Organizaciones por los Derechos Humanos de la Mujeres Campesinas e Indígenas de la Sierra Norte de Puebla, estas terapeutas tradicionales solicitaron que se revise el actuar de la coordinadora estatal de programa Alicia Barrales Ramos y la subdirectora de Atención Primaria a la Salud, Laura Casimira Juárez, quienes por meses ignoraron sus demandas de acoso laboral, falta de pagos y apoyos para comida y traslados.


Reyes dijo que el funcionario estatal asumió el compromiso de revisar las condiciones del programa
, debido a que por consulta reciben tan solo 50 pesos que se les entregan hasta después de dos meses, por lo que ellas deben solventar sus traslados y alimentos.

Añadió que la próxima semana el secretario de Salud se reunirá con la coordinadora del programa Medicina Tradicional de Ayotoxco de Guerrero, Verónica Ramos Escobar, quien había sido despedida por Barrales Ramos.


“Nos vamos contentas porque Verónica será reinstalada. Ella es la única que nos defiende y nos apoya. Nosotras estamos tan lejos que si no hay alguien que nos proteja ni nos pagan, ni nos capacitan, ni un taco nos dan y nosotras gastamos para llegar al módulo a dar atenciones a gente que lo necesita”.

Método natural para embarazarse

Bertha Valerio Trujillo, tiene 66 años, la mitad de ellos siendo partera y curandera. Su especialidad es la fecundación, ella asegura que ha ayudado a siete mujeres a embarazarse que lo habían intentado más de una década sin éxito.

Bertha elabora una pócima secreta con miel virgen, además de que con unos buenos apretones de cadera y sacando el frio de la matriz en varias sesiones, las mujeres podrán ser fecundas.

“Estoy pensando en hacer un álbum de mis bebés. Una tenía 15 años batallando embarazarse porque le cortaron un ovario y se embarazó gracias a mi tratamiento. Ahorita algunos niños ya hasta tienen ocho años”, contó.

Ella vive en la colonia La Virgen, en Ayotoxco de Guerrero y desde hace 20 años es voluntaria en el módulo de medicina tradicional de esa comunidad.

Lourdes Gonzales, de 62 años es huesera y ella aseguró que su mayor satisfacción es cuando le alivia el dolor a la gente, que a veces, llega casi sin poder caminar.

“Me encanta mi trabajo. Viera usted con que amor le sobo a la gente que tiene dolor en la cadera, en la espalda y en las rodillas. Esas personas me dicen: gracias por tus benditas manos”, contó.

Y así Consuelo Hernández, partera; Teresa Gonzales, huesera y curandera; Justina Esteban, husera y Aracely Muñoz, narraron su pasión por la medicina tradicional, la cual heredaron de sus antepasados y cuyos conocimientos han puesto al servicio de su pueblo a un precio simbólico.

Estas mujeres sabedoras de los secretos de la naturaleza, están llenas de luz y amor, que esperan sea correspondido por el gobierno estatal, en apoyos que les permitan seguir curando los malestares de los habitantes de la Sierra Norte de Puebla.

Ellas no pretenden suplantar a los médicos, saben que son necesarios, pero siempre estarán ahí para acomodar a los bebés que vienen de cabeza por que sus madres trabajan en los sembradíos casi hasta el término del embarazo, porque la necesidad económica siempre apremia a la gente del campo.

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