Un total de 7,389,207 personas se han visto impactadas por las diferentes acciones de incidencia emprendidas por la IBERO Puebla, las cuales se dividen principalmente en beneficios directos (2,509,665) y divulgación de conocimiento (4,879,542). Así lo revelan testimonios de las 9,060 iniciativas registradas en el último Informe de Resultados de Incidencia Social (IRIS).

La Iberoamericana Puebla ha condensado las cifras arrojadas por sus diferentes brazos de acción en un documento que responde al compromiso de entender la Institución como un ente al servicio de la sociedad. Para ello, ofrece una educación integral situada en la realidad, donde la excelencia académica y el dominio de la técnica son virtudes utilizadas para la búsqueda de la dignidad y la justicia.

A través de la Agenda Institucional 2019, la Universidad Jesuita planteó algunos de los ejes primordiales para el desarrollo armónico de la ciudad y el estado, como los derechos humanos, la igualdad de género y el cuidado del medioambiente. Aquel compilado marcó algunas de las directrices cuyos resultados, a dos años de ponerse en marcha, son medibles y utilizables para plantear nuevas prospectivas.

Gracias a una población conformada por 5,125 estudiantes, 20,989 egresados, 730 académicos, 699 colaboradores, 59 investigadores y seis jesuitas, la misión educativa de la IBERO Puebla impacta directa o indirectamente en al menos 19 estados de la República Mexicana e igual número de países.

“La universidad tiene un compromiso social, donde las mujeres son potenciadoras del desarrollo y esto pone en evidencia que la igualdad de género es una cuestión tanto de justicia como de economía”: Miguel Ángel Casas (AT&T).

Las labores de incidencia se distribuyen entre los tres institutos, cuatro observatorios y docenas de áreas académicas y de vinculación. El Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría, SJ (IDHIE) suma 39 publicaciones, 96 espacios formativos para público interno y externo, 70 eventos de difusión y 60 posicionamientos en el último par de años, con especial énfasis en la crisis de desapariciones y la violencia de género.

Por su parte, el Instituto de Investigaciones en Medio Ambiente Xabier Gorostiaga, SJ (IIMA) ha cimentado el camino hacia un modelo de campus sustentable. Con iniciativas como Basura Cero fue posible reducir la generación de residuos sólidos hasta un 50%. Además, el 67% de la energía consumida en las instalaciones es generada por 431 páneles solares.

De igual manera, el Instituto de Diseño e Innovación Tecnológica Dr. Carlos Escandón Domínguez, SJ (IDIT) ha puesto laboratorios y máquinas al servicio de la población en general para contribuir a la democratización de la tecnología. Así, 30 proyectos se encuentran incubados en el campus, mientras que se ha asistido a más de 75 proyectos de disciplinas como ingeniería en sistemas, realidad mixta, diseño integral e innovación de alimentos.

Los proyectos de incidencia, en su mayoría con amplia participación estudiantil, encuentran áreas de especialización en observatorios y laboratorios. Los primeros, abocados al escrutinio en materia de género, transparencia, democracia y economía; los segundos, como el Laboratorio de Innovación Económica y Social (LAINES), concentrados en el desarrollo desde el quehacer comunitario.

Este paradigma de crecimiento conjunto ha dictado las actividades del Servicio Social. Mientras que el alumnado ha podido colaborar con más de 232 organizaciones externas, los proyectos internos han encontrado en los jóvenes su principal fuerza vital. Tal es el caso del Centro Comunitario Casa IBERO Segundo Montes, SJ, que en los últimos cuatro años ha congregado a 212 estudiantes en la labor social en la colonia Valle del Paraíso.

“Hemos visto que a nuestros vecinos les hace falta el alimento, la mayoría [son] adultos mayores que difícilmente consiguen empleo. Entonces, surgió este proyecto de Cocina Comunitaria […] nos guiaron para poder apoyar a la comunidad”: Blanca Hillermo (Casa IBERO Segundo Montes, SJ).

El IRIS agrupa cinco ejes temáticos claves para mapear la presencia de la IBERO Puebla en la sociedad: Investigación, producción y servicio; Bienestar de la Comunidad Universitaria; Campus responsable; Divulgación para el bien común, y Becas y descuentos. Este último rubro registró un total de 3,438 estudiantes apoyados en el periodo 2019-2020; de estos, 36 conformaron el Programa Intercultural de Vida Universitaria Pedro Arrupe, SJ para jóvenes de comunidades indígenas y rurales.

La suma de todas las personas que fueron alcanzadas por las numerosas acciones de incidencia, tanto de forma pedagógica como pragmática, permite constatar que la IBERO Puebla, en línea con sus colegios jesuitas hermanos de México y el mundo, contribuye a la construcción de futuros esperanzadores desde la educación integral.